lunes, 29 de octubre de 2012

Grandes y pequeños.


Esos días de lluvia en los que te sientas con una manta y empiezas a pensar en todo, en todo lo que has echo y lo que te queda por hacer. Todo lo que has perdido y ganado. Miras a una esquina y te acuerdas de las veces que te has sentado allí a llorar pero de seguida, te acuerdas de cuantas veces has reído y lo que queda... Cuantas sensaciones, experiencias nos faltan todavía, que pequeños somos, que frágiles... Frágiles... Esa palabra retumba en mi cabeza, nos creamos una coraza e intentamos hacernos creer que somos fuertes, pero a la mínima se nos desmorona todo y esa coraza, no existe, nos quedamos desnudos y realmente nos damos cuenta de que no somos nada.
Las palabras hacen daño, más de lo que nos pensamos, hay gente que se ha suicidado por eso, esas palabras retumbaban en su cabeza con tal fuerza que se ha quitado la vida. O simplemente se ha echado a llorar, hartos, solo queremos vivir y disfrutar la vida al máximo, pero cada vez que vamos creciendo, ese deseo se va dispersando, los sueños que de pequeños teníamos se han ido desvaneciendo al ver pasar el tiempo y damos importancia a cosas que realmente no las tienen. Es triste, todo es triste. Solo tienes que saber buscarle ese punto alegre, buscarle la sonrisa a las cosas. Queremos ir demasiado rápido, no sabemos disfrutar de la verdadera esencia de las cosas, queremos correr, sentirnos grandes, pero somos realmente pequeños, demasiado. Cerrad los ojos y sentíos felices por lo que tenéis, por lo que sois, por como sois. Dejaos de complejos, de llantos, de lágrimas, de enfado, de odio, quereos a vosotros, si no nadie lo hará. Y si, esto lo dice alguien que ha perdido la fe en una misma, que le da vergüenza mirarse en el espejo, que tiene miedo a las opiniones de los demás, a las palabras. Pero no podemos estar toda la vida así, no estamos tan mal como nos vemos, no estamos tan solos como creemos. Sonreíd joder! Esta es vuestra vida, de nadie más, tienes derecho a vivirla a tu gusto, a tu aire, y si alguien te juzga, amigo mio, eso es envidia. 

Que le den a todo.

Que le den a las opiniones de la gente sobre tu vida. Que le den a las falsas amistades que un día dejaron ver lo que eran. Que le den a los falsos amores que jugaron contigo. Que le den a los que te critican por hacer lo que quieres y no lo que te digan los demás. Que le den a los que te decían que le importabas y te daban la patada a la primera. Que le den a los que tienen el orgullo suficiente para no perdonar a alguien a quién les quiere y no tenerlo para perdonar a aquel que no le demostró nunca nada. Que le den a las caras malas cuando hay gente que está mucho peor. Que le den a las caras buenas a la gente que no se lo merece. Que le den a las personas que ponen palabras en tu boca que tú nunca dijiste. Que le den a las personas que nunca quisieron solucionar un problema contigo. Que le den a todo eso y sé feliz con las personas que de verdad te quieran por como eres, y no por quién eres.

Vendrán tiempos mejores, créeme.


¿Has sentido alguna vez que ya nada tiene sentido? ¿Qué solo quieres cerrar los ojos y olvidar, pero no consigues hacerlo? ¿Has sentido un dolor inmenso que te recorría todo el cuerpo por un simple recuerdo? Yo sí. He sentido que mi vida ya no tenía sentido. He querido cerrar mis ojos y olvidarme de todo, o mejor aún; cerrar los ojos y que, al abrirlos, todo volviese a ser como antes. He sentido un dolor imposible de soportar, que venía a mí cuando recordaba aquellos momentos felices. Pero, querida amiga, hoy te diré algo; Quizás te preguntes como es que, a pesar de todo, aún sigo aquí. Pues bien, te diré que en la vida todo pasa, que las cosas no se olvidan, pero que aprendes a vivir sin ellas. Te diré que el dolor va desapareciendo poco a poco, es cierto que tarda en irse, pero te aseguro que un día te despertarás y te darás cuenta de que duele menos. Y al día siguiente sentirás que ya no duele nada, absolutamente nada. Un día cualquiera y en el momento menos esperado, verás como el sol vuelve a salir detrás de todas esas nubes que te habían acompañado meses atrás. Y, será entonces cuando te des cuenta de que las cosas buenas se acaban, pero que eso no quiere decir que todo lo demás que venga sea malo. Para nada. Cuando las cosas se van sin más, es por alguna razón, y puede que esa razón sea que algo mejor está por llegar.