viernes, 25 de noviembre de 2011

Rabia

Rabia.
Acumulada desde hace mucho tiempo, quizás demasiado.
De nada sirve gritar, golpear o llorar.
La rabia sigue ahí, destruyéndote por dentro, sacando lo peor de ti, envenenando tu sangre y tu carácter.
Piensas que lo mejor es callar y pasar, pero al final se acumula y ya no eres capaz de sacarlo.
A veces piensas que se ha ido, te sientes bien por momentos, eres feliz.
Pero cuando menos te lo esperas la rabia vuelve, te anuda la garganta y el corazón y te deja sin respiración, te deja impotente y eso hace que tu rabia aumente.
La rabia es la consecuencia de la impotencia, de la injusticia y de la incomprensión.
Cuando no entiendes por qué sucede algo, cuando no comprendes por qué a ti y por qué ahora, la rabia te consume por dentro.
Y lo peor es no tener contra quien descargarla, lo peor es no tener culpables.
Entonces es cuando te callas y haces como que todo va bien pero la rabia, poco a poco, va matándote por dentro.