Congelados.
No sé si nos recuerdas.
Perdidos en el ámbar.
Mirándome a los ojos, dándome cuerda.
Ignorando dónde estábamos, cómo estábamos, por qué, cuándo, qué más da.
Lo importante es que estábamos.
Que me pondría a decir que obviaba todos tus defectos; pero es que no tenías.
Era perfecto.
Pude fundirme en el brillo del ámbar.
Mis dedos. Tus manos. Tu espalda. Mi pelo.
Mis prisas y tus “piensa”.
Tus prisas y mis: “Ya tendré tiempo luego para darle vueltas”.
Todo lo que tengo es voz, eso que busco es luz.
Y que nos miren desde abajo: siempre estuvimos por encima.
Sueño y vuelo, toco el cielo; nada nuevo, a ras de suelo, me consuelo, estoy entero, voy primero, siento el miedo, suena ‘Hielo’, yo y mis “quiero”, tú y tus “peros”, todo ceros, me sincero: Aunque te joda; te sigo echando de menos.