martes, 22 de julio de 2014

LA TRISTEZA DE UNO MISMO

A veces tengo ganas de llorar.

Una canción triste puede ser la gota que colma el vaso, las lágrimas empiezan a brotar y, en ese momento, no hay quien las pare.

Y puede que sin saber por qué, y puede que sabiendo el por qué, lloras, lloras y piensas, piensas y lloras.

Y te derrumbas, duele y no se lo cuentas a nadie, porque eres así, te guardas las penas para ti, a veces te desahogas con alguien, otras no, y sonríes, sonríes al mundo, siempre, sin dejar ver ese lado tuyo que ni tu mismo quieres recordar.  


Vives, afrontas las cosas, las dejas un lado, y no dejas que ellas te impidan vivir el momento.