miércoles, 24 de septiembre de 2014
Heridas.
Cuando le conocí entendí que la esperanza era algo que tenía que ver con los besos que podría darme.
A veces no sé hablar de él sin sentirme estúpida.
Al mirarme yo pensaba "cuando alguien me diga que la vida es una mierda, yo recordaré este momento". Ese preciso momento en el que sus ojos parecían besar los míos, y la energia entonces ni se creaba ni se destruía, sino que decidía recorrerme en forma de escalofrío todo el cuerpo.
Yo me dejaba enamorar, porque la gente que está sola suele ser también a la que no le importa hacerse algo más de daño, y acelera a fondo cuando el precipicio está cerca.
La verdad es que la sensación es maravillosa. Aquí estoy y soy toda tuya. No tengo mucho pero si no te tengo a ti lo poco que me queda no consigue llenarme las manos. Y mucho menos el corazón. Así que haz conmigo lo que quieras, a estas alturas hasta si me haces daño me va a parecer bonito. Porque sí, porque al final la soledad nos hace agradecer hasta las heridas que nos dejan otros.
A veces no sé hablar de él sin sentirme estúpida.
Al mirarme yo pensaba "cuando alguien me diga que la vida es una mierda, yo recordaré este momento". Ese preciso momento en el que sus ojos parecían besar los míos, y la energia entonces ni se creaba ni se destruía, sino que decidía recorrerme en forma de escalofrío todo el cuerpo.
Yo me dejaba enamorar, porque la gente que está sola suele ser también a la que no le importa hacerse algo más de daño, y acelera a fondo cuando el precipicio está cerca.
La verdad es que la sensación es maravillosa. Aquí estoy y soy toda tuya. No tengo mucho pero si no te tengo a ti lo poco que me queda no consigue llenarme las manos. Y mucho menos el corazón. Así que haz conmigo lo que quieras, a estas alturas hasta si me haces daño me va a parecer bonito. Porque sí, porque al final la soledad nos hace agradecer hasta las heridas que nos dejan otros.
"Ella tenía los labios como nubes. A mí las nubes siempre me han dado ganas de morderlas. Tenía así los labios, como si la pornografía hubiese decidido instalarse en su boca. Ella era de esas chicas que te hacen pensar que no eres suficiente. Era guapa, era lista y además escuchaba Radiohead cuando estaba triste. Me parece precioso cómo podemos hacer a alguien el centro del pequeño universo que es nuestra vida. No hay un cómo, ni un cuándo, ni un porqué, sólo ocurre. Eso es lo más bonito. Nadie te avisa de que ella guarda el cielo bajo sus pestañas; simplemente te la cruzas un día y lo entiendes. Y también entiendes que ese amor que te faltaba, y esa necesidad sin un sentido, que todo eso estaba dormido entre sus brazos. Así que la amas como si del amor nunca hubieses conocido la parte en la que se parece a un precipicio. De eso te olvidas por completo. Te olvidas de repente. Y sólo puedes pensar que tiene los labios como nubes."
martes, 23 de septiembre de 2014
lunes, 22 de septiembre de 2014
Lunares.
Hay lunares que son faros donde van a atracar todos mis navíos...
Donde los besos son robados,
donde los sentimientos son encontrados,
donde están los objetos perdidos...
viernes, 19 de septiembre de 2014
Si me atrevo...
Aunque recule, me esconda, no hable y vaya, alguna que otra vez, hacia atrás, tengo la mano en las marchas.
Y si me atrevo, soy capaz de pillar la quinta hasta llegar a tus bordes. Tal vez derrape con tu indiferencia, por eso voy aferrado al cinturón, sin preguntarte sin querer saber del todo, si tú serias capaz de estrellarte conmigo.
viernes, 12 de septiembre de 2014
"Here, read this."
I think, I think when it's all over, it's like finishing a good book.
For a split second you feel relieved but then comes the disappointment. Because you don't get to read it anymore. Because the story is over right when you realized how much you loved it. And then, you get angry. Angry because you can't shake this feeling that someone took it from you, even when you know it's your own fault for just reading too fast. For not enjoying it while you had it. And it's when those thoughts cross your mind that the sadness comes along. Huge waves of it, crasing down on you and pushing you to the bottom of the ocean. You're drowning. Drowning without your story. Drowning in your sadness. Looking up at the light filtering through the water, you feel the last breath of hope flutter across your chest and land on your heart. And it stays there for awhile, making you believe. ut slowly, you start to sink deeper and deeper until you can't see the light anymore. And in that moment, that hope flies straigh up your throat and out of your mouth. Suddenly, there's nothing there anymore. Nothing but emptiness. And empty is all you will feel until your back hits the bottom of the ocean and your eyes close, and you're gone. Or at least that part of you is. That part of your heart has died. And another part will rise to the surface and look at the sun and smile. Smile because it found another book. So it will hand you the book and say, "Here, read this. I promise it won't be like the last." And of course you will listen, bescause this part of you has yet to be broken. Has yet drown.
For a split second you feel relieved but then comes the disappointment. Because you don't get to read it anymore. Because the story is over right when you realized how much you loved it. And then, you get angry. Angry because you can't shake this feeling that someone took it from you, even when you know it's your own fault for just reading too fast. For not enjoying it while you had it. And it's when those thoughts cross your mind that the sadness comes along. Huge waves of it, crasing down on you and pushing you to the bottom of the ocean. You're drowning. Drowning without your story. Drowning in your sadness. Looking up at the light filtering through the water, you feel the last breath of hope flutter across your chest and land on your heart. And it stays there for awhile, making you believe. ut slowly, you start to sink deeper and deeper until you can't see the light anymore. And in that moment, that hope flies straigh up your throat and out of your mouth. Suddenly, there's nothing there anymore. Nothing but emptiness. And empty is all you will feel until your back hits the bottom of the ocean and your eyes close, and you're gone. Or at least that part of you is. That part of your heart has died. And another part will rise to the surface and look at the sun and smile. Smile because it found another book. So it will hand you the book and say, "Here, read this. I promise it won't be like the last." And of course you will listen, bescause this part of you has yet to be broken. Has yet drown.
jueves, 11 de septiembre de 2014
UN TROPEZÓN NO ES CAÍDA.
Un tropezón no es caída, todos nos confundimos y en el momento que te das cuenta ya has avanzado más de lo que puedas imaginarte nunca. La gloria empieza cuando te atreves a empezar, o cuando alguien te dice que empieces y tu estas decidido a intentarlo.
A veces piensas que has cometido tantos errores que uno más no importará demasiado, que no se va a notar y que pasará desapercibido... En el fondo sabes que no es verdad y que hay gente que se preocupa por tus errores, que no son tonterías y que te quieren ayudar.
Piensas que es mejor no decir nada y que llorar por las noches cuando nadie te ve y despertarte al día siguiente con la mejor de las sonrisas es lo mejor que puedes hacer por todas las personas que te importan.
Aunque realmente estés a punto de explotar y necesites confiarle todo a alguien.
Cuando decides hacerlo y ves que hablar con esa persona te ayuda mas que todos esos llantos en la oscuridad te das cuenta de lo gilipollas que has sido y, aunque sepas que la promesa va a ser muy difícil de conseguir LO VAS A INTENTAR aunque solo sea porque te apetece que esas personas vean que mejoras, que eres capaz. Y que a partir de ahora, tus sonrisas van a ser de verdad.
A veces piensas que has cometido tantos errores que uno más no importará demasiado, que no se va a notar y que pasará desapercibido... En el fondo sabes que no es verdad y que hay gente que se preocupa por tus errores, que no son tonterías y que te quieren ayudar.
Piensas que es mejor no decir nada y que llorar por las noches cuando nadie te ve y despertarte al día siguiente con la mejor de las sonrisas es lo mejor que puedes hacer por todas las personas que te importan.
Aunque realmente estés a punto de explotar y necesites confiarle todo a alguien.
Cuando decides hacerlo y ves que hablar con esa persona te ayuda mas que todos esos llantos en la oscuridad te das cuenta de lo gilipollas que has sido y, aunque sepas que la promesa va a ser muy difícil de conseguir LO VAS A INTENTAR aunque solo sea porque te apetece que esas personas vean que mejoras, que eres capaz. Y que a partir de ahora, tus sonrisas van a ser de verdad.
La vida en cuestión de segundos.
¿Cómo es posible que tu vida pueda cambiar en sólo un segundo?
La prueba se remite a una sonrisa, una mirada, una persona, una respiración profunda que te ayude a calmar tus miedos.
Lo cierto es que siempre pensé que la vida era una mierda, quizá porque nunca supe cuáles eran esos detalles que la convierten en especial.
Lo mejor de todo es que llegue alguien, y que, en tan sólo una milésima de segundo, te haga sentir la persona más maravillosa del mundo, que te valore más que las personas que te rodean, que te valore más que tú misma.
La prueba se remite a una sonrisa, una mirada, una persona, una respiración profunda que te ayude a calmar tus miedos.
Lo cierto es que siempre pensé que la vida era una mierda, quizá porque nunca supe cuáles eran esos detalles que la convierten en especial.
Lo mejor de todo es que llegue alguien, y que, en tan sólo una milésima de segundo, te haga sentir la persona más maravillosa del mundo, que te valore más que las personas que te rodean, que te valore más que tú misma.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Sus ojos, mi debiilidad.
Segundo tras segundo, sin detenerse, sin mirar atrás, arriesgando cada milímetro, lanzándose al vacío, desconociendo qué hay debajo. Paso a paso, un camino, largo y monótono, cálido cuando me rodean, frío cuando se separan, unos brazos que me arropan del frío, del miedo, que me evaden del mundo. Recuerdos que se agolpan, temerosos, orgullosos, felices, locos..., como un beso a escondidas, como esa caricia en ese momento exacto. Un susurro al oído antes de dormir, unas manos que buscan cobijo, que buscan entrelazarse, con miedo a dejar de sentirse, con miedo a separarse. Como esa sonrisa tonta entre sus labios, como la primera vez que nuestros ojos se cruzaron. Recuerdos que te mantienen viva, un perfume que adormece mis sentidos, un suspiro que ni siquiera sabía que retenía, sensaciones que electrifican, que anulan mi realidad, y aún inmersa en lo más profundo, de algo seguía completamente segura; sus ojos, mi debilidad...
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Laberintos
Lo triste es que éramos como éramos porque muchas veces no habíamos podido ser con alguien.
Éramos un montón de cicatrices conservadas, al vacío, entre la piel y los huesos. Adentro, donde dicen que también está la belleza.
Qué ironía.
¿Sabes?, aún no he podido conocer una sola noche; una sola; en la que no me desconozca, aunque sea un poco.
El reloj da la una de la madrugada y salgo al porche, y me pongo a mirar el cielo, y mientras me fumo un cigarro conjugo toda clase de preguntas.
Por qué y cómo.
Hasta cuándo y con quién.
Por cuánto tiempo o hasta dónde.
Luego se hace demasiado tarde y no me da tiempo a responder ninguna. Me voy a dormir con la presión de aquel que sabe que se deja para mañana lo que tendría que haber hecho ayer.
Es un vicio, como la nicotina, quejarse de la herida antes de que duela. Echar de menos algo que nunca tuviste. Pensar que ya no te ama alguien que nunca te quiso.
Tengo la sensación de que hemos levantado nuestra vida sobre la base inestable de un montón de ojalás que terminaron convirtiéndose en nuncas. Siempre parece que estemos a punto de ceder. Y es que hay personas que te rompen, pero no del todo. Ni siquiera tienen ese detalle. Te dejan así, a medio destruir, como un montón de ruinas que aún se sostienen. Y además creo que podemos llegar a necesitar a alguien más de lo que podemos necesitarnos a nosotros mismos.
¿Puede ser vida sin nadie?
Escuché una vez que la felicidad sólo es real cuando se comparte, y quizá sea verdad. Me gusta pensar que sí. Pero es tan difícil, en estos tiempos, encontrar a una persona que quiera oírte. O que sepa hacerlo. O a lo mejor el problema es que nosotros hace mucho que no hablamos de lo importante. Que hace mucho que no abrazamos con los ojos cerrados, como si salvásemos a alguien. Que hace tiempo que no dejamos de querer arreglarlo todo, en lugar de desear dejar de romperlo.
Nos perdemos constantemente en el mismo sitios en el que estamos.
¿Quién dijo que los laberintos no podíamos ser nosotros mismos?
Éramos un montón de cicatrices conservadas, al vacío, entre la piel y los huesos. Adentro, donde dicen que también está la belleza.
Qué ironía.
¿Sabes?, aún no he podido conocer una sola noche; una sola; en la que no me desconozca, aunque sea un poco.
El reloj da la una de la madrugada y salgo al porche, y me pongo a mirar el cielo, y mientras me fumo un cigarro conjugo toda clase de preguntas.
Por qué y cómo.
Hasta cuándo y con quién.
Por cuánto tiempo o hasta dónde.
Luego se hace demasiado tarde y no me da tiempo a responder ninguna. Me voy a dormir con la presión de aquel que sabe que se deja para mañana lo que tendría que haber hecho ayer.
Es un vicio, como la nicotina, quejarse de la herida antes de que duela. Echar de menos algo que nunca tuviste. Pensar que ya no te ama alguien que nunca te quiso.
Tengo la sensación de que hemos levantado nuestra vida sobre la base inestable de un montón de ojalás que terminaron convirtiéndose en nuncas. Siempre parece que estemos a punto de ceder. Y es que hay personas que te rompen, pero no del todo. Ni siquiera tienen ese detalle. Te dejan así, a medio destruir, como un montón de ruinas que aún se sostienen. Y además creo que podemos llegar a necesitar a alguien más de lo que podemos necesitarnos a nosotros mismos.
¿Puede ser vida sin nadie?
Escuché una vez que la felicidad sólo es real cuando se comparte, y quizá sea verdad. Me gusta pensar que sí. Pero es tan difícil, en estos tiempos, encontrar a una persona que quiera oírte. O que sepa hacerlo. O a lo mejor el problema es que nosotros hace mucho que no hablamos de lo importante. Que hace mucho que no abrazamos con los ojos cerrados, como si salvásemos a alguien. Que hace tiempo que no dejamos de querer arreglarlo todo, en lugar de desear dejar de romperlo.
Nos perdemos constantemente en el mismo sitios en el que estamos.
¿Quién dijo que los laberintos no podíamos ser nosotros mismos?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)









