Segundo tras segundo, sin detenerse, sin mirar atrás, arriesgando cada milímetro, lanzándose al vacío, desconociendo qué hay debajo. Paso a paso, un camino, largo y monótono, cálido cuando me rodean, frío cuando se separan, unos brazos que me arropan del frío, del miedo, que me evaden del mundo. Recuerdos que se agolpan, temerosos, orgullosos, felices, locos..., como un beso a escondidas, como esa caricia en ese momento exacto. Un susurro al oído antes de dormir, unas manos que buscan cobijo, que buscan entrelazarse, con miedo a dejar de sentirse, con miedo a separarse. Como esa sonrisa tonta entre sus labios, como la primera vez que nuestros ojos se cruzaron. Recuerdos que te mantienen viva, un perfume que adormece mis sentidos, un suspiro que ni siquiera sabía que retenía, sensaciones que electrifican, que anulan mi realidad, y aún inmersa en lo más profundo, de algo seguía completamente segura; sus ojos, mi debilidad...