jueves, 2 de julio de 2015
¿Qué coño esperabas de una persona con tendencia a la autodestrucción?
A veces vuelo por las noches
sin salir de mi cama.
Otras, sin embargo, me pierdo por rincones
esperando encontrarte en alguna esquina.
Y eso que me prometí no depender de nadie.
Y menos, de ti.
Aunque ahora sobrevivo
tengo muchos más vicios;
intentan llenar un vacío.
Como si fuese tan fácil.
No hace falta que me digan
que tengo que cambiar de vida,
que me estoy matando a mi misma.
Sé de sobra que voy en picado y cayendo a gran velocidad.
Ahora, es cuando llegaba y me decía
"tranquila, ya estoy aquí",
pero ya no.
sin salir de mi cama.
Otras, sin embargo, me pierdo por rincones
esperando encontrarte en alguna esquina.
Y eso que me prometí no depender de nadie.
Y menos, de ti.
Aunque ahora sobrevivo
tengo muchos más vicios;
intentan llenar un vacío.
Como si fuese tan fácil.
No hace falta que me digan
que tengo que cambiar de vida,
que me estoy matando a mi misma.
Sé de sobra que voy en picado y cayendo a gran velocidad.
Ahora, es cuando llegaba y me decía
"tranquila, ya estoy aquí",
pero ya no.
sábado, 28 de marzo de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
domingo, 22 de marzo de 2015
Soy, aunque a veces no esté.
Tras haber leído, subrayado y quemado cada una de las hojas, me he dado cuenta de que yo nunca fui Don Quijote, porque nunca fui valiente.
Nunca me atreví a enfrentarme a mis gigantes.
He aprendido que el invierno no era la llegada del frío, sino ver llorar a mis padres y a mi hermano.
He llegado a la conclusión de que nunca acabaré de memorizar cada una de mis cicatrices, porque las sigo confundiendo con heridas, cuando me empeño en abrirlas.
Me he dado cuenta de que el amor no tenía nada que ver con lo que me habían contado, solo tenía que ver contigo, y solo lo he sabido cuando, en mitad del huracán, he necesitado crear mapas con la piel de tu espalda.
Sigo leyendo a Benedetti cuando se me cansan las alas, y sigo haciendo florecer a Neruda cada primavera.
He aprendido que no es a la tercera cuando te das por vencido, porque nunca has de rendirte.
Que voy a tropezar, a caer y a hacerme tantísimas heridas que voy a querer tener un doctorado en vidas, pero acabaré tirando pa'lante.
Porque sin andar no hay camino, y sin camino no hay historia, ni victoria, solo derrota.
Además, andando hacia atrás uno siempre tiene más posibilidades de tropezar con la misma piedra.
También he aprendido que la magia del naufragio no esta en llegar a ser superviviente, si no en aprender a bailar con el vaivén del mar en mitad de la tormenta, agarrar el timón, aguantar el tirón, enamorarte de la corriente, ser paciente, que las nubes se irán. Que ya lo decían los Beatles "el sol en algún momento va a llegar" y mientras, mientras tendríamos que bailar, otorgándole a la noche un derroche de gaste de caderas.
¿De veras creíais que iba a rendirme?
Los que estuvisteis apuntándome con el dedo deberíais saber que sigo siendo yo la que me pongo la pistola en la sien, y la que decide si apretar o no el gatillo.
Que no hay más balas para mi que las que yo misma fabrico.
Y no tengo más heridas que las que yo me hice por voluntad propia.
Lo bueno de tener el corazón hecho pedazos es eso, que las balas de los demás tal como entran salen.
En fin.
Que no necesito la saliva de nadie para curarme, eso tuve que aprender a hacerlo yo solita.
Que, por mi suerte, o para vuestra desgracia, todavía no voy a ser el blanco fácil de nadie.
En fin.
Que sigo queriendo a morir a todos los que me agarran cuando me fallan las fuerzas, que sigo teniendo en cuenta que aunque llegue el día en el que la sonrisa se me tuerza, van a estar ellos colocándome el mundo, y por eso, lo último, pero lo más importante que he aprendido, es que no soy aunque a veces no esté, sino que estoy aunque a veces no sea.
Nunca me atreví a enfrentarme a mis gigantes.
He aprendido que el invierno no era la llegada del frío, sino ver llorar a mis padres y a mi hermano.
He llegado a la conclusión de que nunca acabaré de memorizar cada una de mis cicatrices, porque las sigo confundiendo con heridas, cuando me empeño en abrirlas.
Me he dado cuenta de que el amor no tenía nada que ver con lo que me habían contado, solo tenía que ver contigo, y solo lo he sabido cuando, en mitad del huracán, he necesitado crear mapas con la piel de tu espalda.
Sigo leyendo a Benedetti cuando se me cansan las alas, y sigo haciendo florecer a Neruda cada primavera.
He aprendido que no es a la tercera cuando te das por vencido, porque nunca has de rendirte.
Que voy a tropezar, a caer y a hacerme tantísimas heridas que voy a querer tener un doctorado en vidas, pero acabaré tirando pa'lante.
Porque sin andar no hay camino, y sin camino no hay historia, ni victoria, solo derrota.
Además, andando hacia atrás uno siempre tiene más posibilidades de tropezar con la misma piedra.
También he aprendido que la magia del naufragio no esta en llegar a ser superviviente, si no en aprender a bailar con el vaivén del mar en mitad de la tormenta, agarrar el timón, aguantar el tirón, enamorarte de la corriente, ser paciente, que las nubes se irán. Que ya lo decían los Beatles "el sol en algún momento va a llegar" y mientras, mientras tendríamos que bailar, otorgándole a la noche un derroche de gaste de caderas.
¿De veras creíais que iba a rendirme?
Los que estuvisteis apuntándome con el dedo deberíais saber que sigo siendo yo la que me pongo la pistola en la sien, y la que decide si apretar o no el gatillo.
Que no hay más balas para mi que las que yo misma fabrico.
Y no tengo más heridas que las que yo me hice por voluntad propia.
Lo bueno de tener el corazón hecho pedazos es eso, que las balas de los demás tal como entran salen.
En fin.
Que no necesito la saliva de nadie para curarme, eso tuve que aprender a hacerlo yo solita.
Que, por mi suerte, o para vuestra desgracia, todavía no voy a ser el blanco fácil de nadie.
En fin.
Que sigo queriendo a morir a todos los que me agarran cuando me fallan las fuerzas, que sigo teniendo en cuenta que aunque llegue el día en el que la sonrisa se me tuerza, van a estar ellos colocándome el mundo, y por eso, lo último, pero lo más importante que he aprendido, es que no soy aunque a veces no esté, sino que estoy aunque a veces no sea.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Aquí sigo.
Y aquí sigo, después de mil batallas aún llevo la armadura.
Me he roto y vuelto a pegar tantas veces que ya no encajan ni las piezas.
Me he caído tantas veces que ya no me duele el golpe.
Sé lo que es vivir en tus propios miedos, y llorar a todas horas intentando ahogarte en tus lágrimas.
Sé lo que duele quedarte sola y lo difícil que es volver a confiar en alguien.
Sentir que nadie te comprende incluso cuando más lo hacen.
Que ya no sangro cuando me pinchan con algo afilado.
Una vez escuche que cuando estás en fondo lo único que puedes hacer es subir.
Y eso hice, subí tan alto que sobrepasé el miedo.
Tan alto que al mirar hacía abajo todo me parecía pequeño, insignificante, sin valor.
Y llegué a darme cuenta de que todo este tiempo estuve peleando en una guerra que no tenía ningún ganador, en cambio; yo fui la única que no abandonó.
Ya no quiero volver a mirar abajo.
Me he roto y vuelto a pegar tantas veces que ya no encajan ni las piezas.
Me he caído tantas veces que ya no me duele el golpe.
Sé lo que es vivir en tus propios miedos, y llorar a todas horas intentando ahogarte en tus lágrimas.
Sé lo que duele quedarte sola y lo difícil que es volver a confiar en alguien.
Sentir que nadie te comprende incluso cuando más lo hacen.
Que ya no sangro cuando me pinchan con algo afilado.
Una vez escuche que cuando estás en fondo lo único que puedes hacer es subir.
Y eso hice, subí tan alto que sobrepasé el miedo.
Tan alto que al mirar hacía abajo todo me parecía pequeño, insignificante, sin valor.
Y llegué a darme cuenta de que todo este tiempo estuve peleando en una guerra que no tenía ningún ganador, en cambio; yo fui la única que no abandonó.
Ya no quiero volver a mirar abajo.
lunes, 16 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
Todo podía ocurrir, pero no ocurrió. Lo cierto es que cuando esperas tanto algo, olvidas esperar cualquier cosa de ti. Reconozco que también me falta la voz al intentar hablar sobre lo que calla mi silencio. Miedos tengo demasiados, y sigo desafinando al cantar las canciones que me recuerdan a mí. Pese a las razones que pueda tener para escapar, sólo necesito una pequeña excusa para quedarme. No entenderme nunca me ha importado demasiado, aunque si las cosas duelen me conformo con cualquier respuesta. Si me canso de luchar hasta la derrota me parece un lugar precioso. Él parecía esa calma que prometían después de la tormenta, lo único que sucede es que no ha dejado de llover desde hace tiempo. Si lo pienso, juraría que se me ha olvidado la sensación del sol sobre la piel.
jueves, 5 de marzo de 2015
GJC.
La historia más bonita que conozco es la que ocultaba su sonrisa.
Se fue un día, ojalá no lo recordara.
Me pone triste pensar en los finales y en las despedidas, que por desgracia, no hubo.
Parece que fue ayer... pero ya han pasado cinco años.
Así de rápido.
Pero, sin embargo, no hay ni un día, ni uno, que no me acuerde de ella en cualquier momento del día.
Se marchó llena de heridas, como si el tiempo le hubiera marcado la piel con llamas.
Le escribo ahora, cuando ya no puede oírme.
Cuando ya los besos en la mejilla, los abrazos y las sonrisas forman parte de una fotografía que no miro por si me duele demasiado.
Yo nunca he creído en el cielo, no creo en Dios tampoco, y no es fácil. Aunque ella si, por eso sé que esté donde esté está bien.
Que ella creó un paraíso en sus sonrisas, y cada vez que me encerraban yo olvidaba lo que era el miedo.
"¿Qué pasaría si me voy?" me preguntó un día, y yo sonreía. Cómo iba a decirle que no quería que se fuera, aunque no hubiese marcha atrás. Que no la olvidaría, porque estaría en todos o en la mayoría de mis recuerdos. No supe decírselo, y ahora supongo que ya es tarde.
Ojalá que algún día el cáncer solo sea un signo del zodiaco.
Te fuiste un día, y no me gusta recordarlo.
Es duro soportar una vida sabiendo que el amor y la amistad no puede salvar a las personas, a una persona fuerte y luchadora que no merecía nada de lo que se le había venido encima.
Que hay un vacío muy grande en mí desde que te fuiste, que va a estar ahí siempre, como una carta dirigida a una dirección que ya no existe. Te quiero y no hay ni un sólo día en el que no me acuerde de tí. Hasta pronto, Gina.
Se fue un día, ojalá no lo recordara.
Me pone triste pensar en los finales y en las despedidas, que por desgracia, no hubo.
Parece que fue ayer... pero ya han pasado cinco años.
Así de rápido.
Pero, sin embargo, no hay ni un día, ni uno, que no me acuerde de ella en cualquier momento del día.
Se marchó llena de heridas, como si el tiempo le hubiera marcado la piel con llamas.
Le escribo ahora, cuando ya no puede oírme.
Cuando ya los besos en la mejilla, los abrazos y las sonrisas forman parte de una fotografía que no miro por si me duele demasiado.
Yo nunca he creído en el cielo, no creo en Dios tampoco, y no es fácil. Aunque ella si, por eso sé que esté donde esté está bien.
Que ella creó un paraíso en sus sonrisas, y cada vez que me encerraban yo olvidaba lo que era el miedo.
"¿Qué pasaría si me voy?" me preguntó un día, y yo sonreía. Cómo iba a decirle que no quería que se fuera, aunque no hubiese marcha atrás. Que no la olvidaría, porque estaría en todos o en la mayoría de mis recuerdos. No supe decírselo, y ahora supongo que ya es tarde.
Ojalá que algún día el cáncer solo sea un signo del zodiaco.
Te fuiste un día, y no me gusta recordarlo.
Es duro soportar una vida sabiendo que el amor y la amistad no puede salvar a las personas, a una persona fuerte y luchadora que no merecía nada de lo que se le había venido encima.
Que hay un vacío muy grande en mí desde que te fuiste, que va a estar ahí siempre, como una carta dirigida a una dirección que ya no existe. Te quiero y no hay ni un sólo día en el que no me acuerde de tí. Hasta pronto, Gina.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Yo, contra mi misma.
Seguíamos encerrados en un pasado sin ninguna visión hacia un futuro imperfecto.
Permanecíamos encasillados sin poder seguir, y sólo sabíamos hundirnos mucho más de lo que ya lo estábamos.
Yo nunca fui alguien con las ideas claras.
Es más, todavía sigo sin saber nada, sin entender nada.
No sé nada del amor, querido, y nunca querré saberlo después de tu intento por demostrarme de qué iba.
No soy la persona más indicada para amar, y tampoco para ser amada.
No sé amar, y no quiero que alguien me ame.
Es así.
Prefiero encerrarme en noches de copas, tabaco y folios en blanco.
Eso me da seguridad.
Soy yo contra mí misma,
puedo hundirme o subirme por los cielos,
pero está en mis manos.
Nunca me ha gustado dejar que alguien pueda controlar mis suspiros, mis ansias, mis ganas o desganas, a mí.
No me digas que podrás enseñarme a amar, ni me cuentes historias que he oído tantas veces que hasta las podría escribir con los ojos cerrados.
No te creo, ni a ti ni a nadie, porque en la vida, en una situación u otra todos mienten.
Todo el mundo miente, pero tú propasaste el límite de mentiras en un día.
Qué locura…
Con tan sólo un par de palabras me hiciste creer algo que nadie hubiese creído jamás.
Pero ya no, no hay más.
No sé si querré volver a amar, ni si alguna vez me contarán esa misma historia pero entonces que sea de verdad.
Lo único que sé, cariño, es que necesito una noche de esas en las que me arranco la piel a tiras, en las que me descompongo.
Yo, contra mí misma.
domingo, 1 de marzo de 2015
2:19
Miradas llenas de nada, sentimientos vacíos, fines de semana agarrados a botellas, y luego, cuando todo pasa, sólo queda un domingo de resaca existencial.
De preguntarme qué es la vida, y qué es eso del amor...
Pero qué voy a saber, si siempre me ha tocado echar de menos; si siempre me ha tocado escribir cosas tristes sobre personas que nunca me quisieron.
Qué voy a saber.
Y, nada, la vida sigue, para bien o para mal, no importa mucho.
El mundo gira como siempre.
El tiempo pasa como de costumbre.
Y tampoco importa mucho.
En mi soledad; en mi cuarto, ese campo de batalla donde han muerto demasiadas horas, quiero escapar.
Irme lejos, todo lo lejos posible, pero tengo esa sensación de que lo más lejos posible no será lo suficientemente lejos.
Y quiero gritar, y lo hago, pero en silencio, no quiero despertar a nadie.
Miro el techo, la luz está apagada, y no, no voy a sonreír.
La cama, medio enfriada y tan vacía, por culpa de esa soledad tan mal acostumbrada a no faltar nunca.
No hay mucho más.
Pero al día siguiente llueve, y no me quedan muchas ganas de correr; sólo tengo ganas de que la rutina no haga demasiado daño.
De preguntarme qué es la vida, y qué es eso del amor...
Pero qué voy a saber, si siempre me ha tocado echar de menos; si siempre me ha tocado escribir cosas tristes sobre personas que nunca me quisieron.
Qué voy a saber.
Y, nada, la vida sigue, para bien o para mal, no importa mucho.
El mundo gira como siempre.
El tiempo pasa como de costumbre.
Y tampoco importa mucho.
En mi soledad; en mi cuarto, ese campo de batalla donde han muerto demasiadas horas, quiero escapar.
Irme lejos, todo lo lejos posible, pero tengo esa sensación de que lo más lejos posible no será lo suficientemente lejos.
Y quiero gritar, y lo hago, pero en silencio, no quiero despertar a nadie.
Miro el techo, la luz está apagada, y no, no voy a sonreír.
La cama, medio enfriada y tan vacía, por culpa de esa soledad tan mal acostumbrada a no faltar nunca.
No hay mucho más.
Pero al día siguiente llueve, y no me quedan muchas ganas de correr; sólo tengo ganas de que la rutina no haga demasiado daño.
Y supongo que cuando te han hecho daño tantas veces, te pones una coraza.
Una coraza para que nadie más vuelva a romperte, una coraza para dejar de ser tan buena.
Dicen que las personas se vuelven frías después de tantas decepciones, y eso me habrá pasado a mí.
Ya no confío en nadie, y en mí misma todavía menos.
Quizás sea un poco de todo.
Quizás sea que además de cargar con lo que no olvido, me queda el dolor de ver como existen personas que de un momento a otro les deja de importar todo aquello que en cierto tiempo fue lo más importante.
No sé, es difícil pero lo hacen ver tan fácil...
Tantas cosas que llegué a aprender de las personas de mi pasado y esa fue la única que no lograron enseñarme.
Una coraza para que nadie más vuelva a romperte, una coraza para dejar de ser tan buena.
Dicen que las personas se vuelven frías después de tantas decepciones, y eso me habrá pasado a mí.
Ya no confío en nadie, y en mí misma todavía menos.
Quizás sea un poco de todo.
Quizás sea que además de cargar con lo que no olvido, me queda el dolor de ver como existen personas que de un momento a otro les deja de importar todo aquello que en cierto tiempo fue lo más importante.
No sé, es difícil pero lo hacen ver tan fácil...
Tantas cosas que llegué a aprender de las personas de mi pasado y esa fue la única que no lograron enseñarme.
Nadie.
Y hay muchas veces que intentas abrazarme con la intención de volver a juntar todas mis piezas rotas, y es inútil, por que nunca lo conseguirás, soy como un puzzle que no encajará nunca a la perfección.
Y tú tienes la culpa, pero es una culpa preciosa.
Y aun sigo esperando, a que las cosas me salgan bien, a dejar de ser la tonta que da todo por los demás y luego no recibe nada.
Y eso cansa.
Pero voy a cambiar las cosas, me lo he prometido.
No necesito que nadie lo entienda.
No tengo la necesidad de explicarlo, pero yo, antes de ti, sólo había vivido el borrador de una vida sin ganas.
Una vida, sí, pero de esas en las que te dedicas con indiferencia a esperar que el tiempo pase, y a saber a dónde te lleva.
A veces me preguntan por qué estoy triste, y yo ignoro cómo explicarles que la falta de felicidad es un traje que me viene a medida.
Nunca he sabido nadar tan bien como bien he sabido dejarme hundir hasta el fondo.
Y a pesar de todo podría no estar aquí, ni tú donde estés.
Podríamos estar juntos, y darnos cuenta de que entonces ya no necesitaríamos nada.
Ni a nadie.
Sólo al pensar en ello me doy cuenta de lo putas y bonitas que pueden ser las esperanzas.
domingo, 22 de febrero de 2015
Libre.
Quería que supieras
que mi daño es algo que solo elijo yo.
Que me dejo mecer por tus empujones
como si fueran viento que me coloca lejos de ti
porque todas mis puertas están abiertas
y yo soy libre.
Que el odio
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,
y desde lejos
tu cara se intuye del revés,
perdida,
y no hay nada peor que sentirse perdido
dentro de uno mismo.
Que tus intentos de quebrarme el paso
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,
y cuanto más lejos te colocas
más cerca estoy de mí misma.
Que solo aquel que entiende mi silencio
merece mi palabra,
y tú hace tiempo que dejaste de comprender
que lo que difiere entre un hogar
y un sitio al que volver
es la puerta abierta.
Tu puerta cerrada
es la entrada a mi casa.
Que quisiste quitarme todo
Que siempre colocaré la verdad
frente a mis huellas,
que no daré respuestas
a quien no acepta mis preguntas,
que no iré a aquel lugar
en el que no me reconozca,
que no daré la mano
al que me señala con el dedo.
que mi daño es algo que solo elijo yo.
Que me dejo mecer por tus empujones
como si fueran viento que me coloca lejos de ti
porque todas mis puertas están abiertas
y yo soy libre.
Que el odio
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,
y desde lejos
tu cara se intuye del revés,
perdida,
y no hay nada peor que sentirse perdido
dentro de uno mismo.
Que tus intentos de quebrarme el paso
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,
y cuanto más lejos te colocas
más cerca estoy de mí misma.
Que quisiste taparme los ojos
y hundirme,
pero mi mirada está más cerca del mar
que de tu suelo.
Y te lo repito:
soy libre.
y hundirme,
pero mi mirada está más cerca del mar
que de tu suelo.
Y te lo repito:
soy libre.
Que solo aquel que entiende mi silencio
merece mi palabra,
y tú hace tiempo que dejaste de comprender
que lo que difiere entre un hogar
y un sitio al que volver
es la puerta abierta.
Tu puerta cerrada
es la entrada a mi casa.
Que quisiste quitarme todo
y te quedaste sin mí.
Que mi risa fue tu risa
y algún día nuestras lágrimas fueron una,
pero dejaron de hablar el mismo idioma
cuando tus sonrisas
fueron balas contra mi pena,
cuando tu tristeza
arremetió ahogada contra mi alegría.
y algún día nuestras lágrimas fueron una,
pero dejaron de hablar el mismo idioma
cuando tus sonrisas
fueron balas contra mi pena,
cuando tu tristeza
arremetió ahogada contra mi alegría.
Que siempre colocaré la verdad
frente a mis huellas,
que no daré respuestas
a quien no acepta mis preguntas,
que no iré a aquel lugar
en el que no me reconozca,
que no daré la mano
al que me señala con el dedo.
Que nunca me perdiste:
dejaste que me fuera,
que es la peor forma que existe de abandono.
Para el que se queda.
Y esa será tu mayor condena.
Pero no,
no diré nada que enturbie mi paz,
que moleste la duna calmada
que reside en mi conciencia.
Mejor me voy
sin decir nada que no sea un espacio vacío
-lo que te mereces: nada-,
porque irse en silencio hace más ruido
que cualquiera de tus gritos.
dejaste que me fuera,
que es la peor forma que existe de abandono.
Para el que se queda.
Y esa será tu mayor condena.
Pero no,
no diré nada que enturbie mi paz,
que moleste la duna calmada
que reside en mi conciencia.
Mejor me voy
sin decir nada que no sea un espacio vacío
-lo que te mereces: nada-,
porque irse en silencio hace más ruido
que cualquiera de tus gritos.
martes, 17 de febrero de 2015
Si te vas.
Por irte y por volver cada dos por tres, por quemarme y curarme a la vez, por buscarme, encontrarme y abandonarme en el olvido.
Por hacerme creer y descreer en te quieros y miradas que de decir todo, no dicen nada.
Por enseñarme, sin yo querer, que hay silencios en forma de cuchillos.
Que no se puede querer a medias sin el riesgo de perder lo antes conseguido.
Que hace tiempo que me sobran suspiros al pensar en ti y será que yo solo se querer sin mitades, y si te vas a ir vete ya, o si vas a quedarte deja de desordenarme que todas mis partes piden tregua a las penas con tu nombre, que me cuesta horrores quitar tu voz de mi alma.
Y si no vas a existir, vete y no vuelvas que me estas ahogando en tus palabras, y en el mundo que prometías.
Dime de una vez por todas ya si vienes o si vas.
Por hacerme creer y descreer en te quieros y miradas que de decir todo, no dicen nada.
Por enseñarme, sin yo querer, que hay silencios en forma de cuchillos.
Que no se puede querer a medias sin el riesgo de perder lo antes conseguido.
Que hace tiempo que me sobran suspiros al pensar en ti y será que yo solo se querer sin mitades, y si te vas a ir vete ya, o si vas a quedarte deja de desordenarme que todas mis partes piden tregua a las penas con tu nombre, que me cuesta horrores quitar tu voz de mi alma.
Y si no vas a existir, vete y no vuelvas que me estas ahogando en tus palabras, y en el mundo que prometías.
Dime de una vez por todas ya si vienes o si vas.
lunes, 16 de febrero de 2015
El error.
No quiero averiguar el “cómo”, prefiero entretenerme en el “qué”.
Los sueños no navegan solos y las luces no se encienden sin fe.
No suelo equivocarme en todo.
Seguro debe haber un modo, sino, ¿de qué me sirve esta sed?.
No dije lo que dicen todos.
La culpa va tejiendo su red.
Caímos en los mismos lodos.
Planetas diferentes solos.
Tus manos vacías, mis palabras ausentes.
Escuchar qué decías sin querer entenderte, que al final te perdía, como me perdía yo.
Entre tanta mentira, me perdía yo.
Si el caer fuera vida, viviría yo.
Irrumpe en el silencio a solas.
Se ahoga en el recuerdo después.
Se asusta pero no abandona.
Inventando una huida, obligarme a no verte.
viernes, 13 de febrero de 2015
sábado, 7 de febrero de 2015
Bienvenido a mis ruinas.
Bienvenido a mis ruinas,
ten cuidado no tropieces
con los escombros de esos versos
que no son para ti.
Me sorprende enormemente
que hayas encontrado el camino para llegar
con lo perdida
que he estado yo siempre.
Perdona el mal clima,
no para de llover
desde que vivo sin tejado.
Cuídate de los charcos
no vaya a ser que te cales de tristeza.
Te habrás dado cuenta
de que hay paredes caídas,
también algunas
que aún sujetan la soledad de pie
-con lo difícil que es evitar que se tumbe encima
con lo fácil que es dejarse caer...-
Al otro lado de esta catástrofe,
por la ventana,
se ven todos esos pájaros
que antes vivían en mi cabeza
comiendo de la basura
pero no te asomes,
no vaya a ser que te des cuenta
de que son adictos al invierno
y siempre
se olvidan de migrar.
Quiero decirte algo,
ahora que estamos aquí:
ese calendario que ves ahí colgado
me dio la mayor hostia bisiesta de mi vida.
Cada vez que viene alguien
con intenciones de futuro
le mira a los ojos
como si fuera a tener razón
con eso de los días.
Pero no le tengas miedo,
si algo he aprendido del reloj
es que el pasado no se borra
pero se reconstruye.
Antes de irnos,
ven,
que te voy a enseñar mi rincón favorito,
mira allí,
entre aquellas dos vigas,
ahí todavía respiran las ganas,
parece que puede caber algún beso,
sí,
justo ahí
donde asoman los cimientos.
ten cuidado no tropieces
con los escombros de esos versos
que no son para ti.
Me sorprende enormemente
que hayas encontrado el camino para llegar
con lo perdida
que he estado yo siempre.
Perdona el mal clima,
no para de llover
desde que vivo sin tejado.
Cuídate de los charcos
no vaya a ser que te cales de tristeza.
Te habrás dado cuenta
de que hay paredes caídas,
también algunas
que aún sujetan la soledad de pie
-con lo difícil que es evitar que se tumbe encima
con lo fácil que es dejarse caer...-
Al otro lado de esta catástrofe,
por la ventana,
se ven todos esos pájaros
que antes vivían en mi cabeza
comiendo de la basura
pero no te asomes,
no vaya a ser que te des cuenta
de que son adictos al invierno
y siempre
se olvidan de migrar.
Quiero decirte algo,
ahora que estamos aquí:
ese calendario que ves ahí colgado
me dio la mayor hostia bisiesta de mi vida.
Cada vez que viene alguien
con intenciones de futuro
le mira a los ojos
como si fuera a tener razón
con eso de los días.
Pero no le tengas miedo,
si algo he aprendido del reloj
es que el pasado no se borra
pero se reconstruye.
Antes de irnos,
ven,
que te voy a enseñar mi rincón favorito,
mira allí,
entre aquellas dos vigas,
ahí todavía respiran las ganas,
parece que puede caber algún beso,
sí,
justo ahí
donde asoman los cimientos.
lunes, 2 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
Necesito un abrazo.
El único monstruo que hay en esta habitación
es la soledad que me envuelve
cuando miro frente al espejo;
y puede que no quiera salvarme,
pero necesito un abrazo.
Necesito un puto abrazo
y no sé si seguir mirando
o salir a correr calle abajo
en busca de cualquier tropiezo que me frene y,
sobre todo,
que se parezca a ti.
es la soledad que me envuelve
cuando miro frente al espejo;
y puede que no quiera salvarme,
pero necesito un abrazo.
Necesito un puto abrazo
y no sé si seguir mirando
o salir a correr calle abajo
en busca de cualquier tropiezo que me frene y,
sobre todo,
que se parezca a ti.
Fui.
Algún día aprenderé a disfrutar
de los caminos que no llevan a ninguna parte.
Ese día dejaré de ser yo misma
para ser una persona que nunca quise ser
Y la culpa será sólo mía
y me arrancaré el corazón,
y lloverá;
y sonarán guitarras,
y envidiaré a los pájaros
como si ellos no se cansaran de volar.
Algún día cambiaré de perspectiva
y me tumbaré a dormir en un mundo
al que le faltan abrazos y le sobran intenciones
como si hubiera dejado de importarme.
Un mundo en el que todos lloran más por sí mismos
que por el resto.
Yo fui del club de los que esperan
un motivo más para quedarse
y si no llega se lo inventa.
Y creo que jamás he conjugado mejor el verbo ser.
jueves, 8 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
Si no estás.
No sé que hacen tus manos en mi espalda
si no estás aquí.
No sé qué hace tu pelo enredado en mis manos
si no estás aquí.
No sé qué hacen tus labios en mis párpados
si no estás aquí.
No sé qué hace tu comisura sonriendo
sobre la mía dormida.
No sé,
te juro que no sé qué haces bailando en el deseo
de cada una de mis pestañas
si no estás aquí.
De pronto...
De pronto llega alguien que quiere quedarse a sabiendas de que estás rota.
Llega alguien que no pretende repararte
porque sabe que la vida y tú ya tenéis un trato y no tiene nada que hacer.
Que es capaz de bailar cada uno de tus latidos sin importar el ritmo.
Que no coarta el amor, que lo deja fluir y hace que lo dejes fluir salvaje porque no puede ser de otra manera.
Que no busca las palabras exactas, pero las tiene.
Que no ve el naufragio, sólo el mar.
Que cuando sonríe se convierte en la auténtica metáfora de la vida y no tiene ni idea.
De pronto llega alguien.
De pronto llegas.
Llegas y te coronas con todas las espinas que voy escupiendo,
paseas por mi casa y la conviertes en un laberinto de sueños,
acampas en mi mente y la creatividad se congela un segundo antes de empezar a derretirse.
Llegas y te plantas de frente para que no pueda mirar a otro lugar
y me doy cuenta de que nunca llega tarde algo que no se espera.
Llegas y me haces caer en la cuenta de que el amor es como las hadas de Peter Pan,
que sólo mueren cuando no crees en ellas.
Conectando tu herida con la mía llegas y te conviertes en la primera persona
capaz de hablar de paz sin mencionar la guerra.
Llegas y no prometes quedarte, pero te quedas.
Llegas y no prometo quedarme, pero me quedo.
De pronto llegas
con tu ejército de silencios,
pero esta vez no vienen para luchar;
Llega alguien que no pretende repararte
porque sabe que la vida y tú ya tenéis un trato y no tiene nada que hacer.
Que es capaz de bailar cada uno de tus latidos sin importar el ritmo.
Que no coarta el amor, que lo deja fluir y hace que lo dejes fluir salvaje porque no puede ser de otra manera.
Que no busca las palabras exactas, pero las tiene.
Que no ve el naufragio, sólo el mar.
Que cuando sonríe se convierte en la auténtica metáfora de la vida y no tiene ni idea.
De pronto llega alguien.
De pronto llegas.
Llegas y te coronas con todas las espinas que voy escupiendo,
paseas por mi casa y la conviertes en un laberinto de sueños,
acampas en mi mente y la creatividad se congela un segundo antes de empezar a derretirse.
Llegas y te plantas de frente para que no pueda mirar a otro lugar
y me doy cuenta de que nunca llega tarde algo que no se espera.
Llegas y me haces caer en la cuenta de que el amor es como las hadas de Peter Pan,
que sólo mueren cuando no crees en ellas.
Conectando tu herida con la mía llegas y te conviertes en la primera persona
capaz de hablar de paz sin mencionar la guerra.
Llegas y no prometes quedarte, pero te quedas.
Llegas y no prometo quedarme, pero me quedo.
De pronto llegas
con tu ejército de silencios,
pero esta vez no vienen para luchar;
como un trébol de cuatro hojas en medio del desierto,
no salvas
pero das esperanza.
No sé.
No sé acariciarte sin sonreír.
No sé besarte sin acariciarte.
No sé cruzar la calle contigo sin darte la mano.
No sé no ver besos en los semáforos en rojo.
No sé existir o si existo desde que desperté tras soñar contigo y estabas ahí.
No sé mirar hacia delante si estás a mi lado mirando hacia atrás.
No sé fingir que tú y yo no sabemos más de nosotros que todos ellos.
No sé no contarte todo esto que no sé.
No sé qué hacer con este miedo.
No sé cómo hacer que te quedes sin darte la mano.
No sé cómo hacerte ver que estoy aquí sin mirarte a los ojos.
No sé cómo calmarte el corazón si no es abrazándote.
No sé dejarte ir sin amarrarme a tu ausencia.
No sé cómo no intentar que sucedamos si ya pase lo que pase no voy a saber vivir sabiendo que existes y que no llegaste a pasar.
Sólo sé que tú eres mi única certeza,
y que sería capaz de probar tu existencia antes que la mía propia
basándome en todo eso que no sé y que tú sabes tan bien.
No sé besarte sin acariciarte.
No sé cruzar la calle contigo sin darte la mano.
No sé no ver besos en los semáforos en rojo.
No sé existir o si existo desde que desperté tras soñar contigo y estabas ahí.
No sé mirar hacia delante si estás a mi lado mirando hacia atrás.
No sé fingir que tú y yo no sabemos más de nosotros que todos ellos.
No sé no contarte todo esto que no sé.
No sé qué hacer con este miedo.
No sé cómo hacer que te quedes sin darte la mano.
No sé cómo hacerte ver que estoy aquí sin mirarte a los ojos.
No sé cómo calmarte el corazón si no es abrazándote.
No sé dejarte ir sin amarrarme a tu ausencia.
No sé cómo no intentar que sucedamos si ya pase lo que pase no voy a saber vivir sabiendo que existes y que no llegaste a pasar.
Sólo sé que tú eres mi única certeza,
y que sería capaz de probar tu existencia antes que la mía propia
basándome en todo eso que no sé y que tú sabes tan bien.
domingo, 4 de enero de 2015
He mentido.
La perfección está llena de errores,
el amor está plagado de defectos
y tú estás siempre precioso, joder.
Te juro que tengo los ojos abiertos.
Lo sé porque he visto tus ojeras,
tus días en cualquier otro lugar,
tu manía de hablar sin pronunciar palabra,
y mirarme sobre todo cuando no te miro.
Lo sé porque te he visto dudar de ti mismo
y contradecirte al mismo tiempo,
lo sé porque te he visto frente al espejo no gustarte
y gustarte cuando les dejas a mis ojos ser tu espejo.
He dejado de temblar sólo para que me creas.
Aquí no hay niebla, sólo estamos tú y yo.
Me he enamorado de tus defectos, mi amor,
creo que me gustan más que tú.
Claro que tengo miedo de perderte,
lo tenía antes de tenerte.
Encadena tú las frases,
yo sólo sé ponerles lazos.
Si cierras los ojos te llevo a dónde quieras,
aunque te prefiero en cualquier cama de cualquier ciudad.
No te vayas,
vente conmigo.
Tengo tantas cosas que decirte
que sólo me sale mirarte.
He dejado de quererte
para empezar a amarte.
Pero te sigo queriendo.
Antes he mentido,
también sigo temblando,
pero créeme, te quiero.
Dame la mano,
que tengo una vida entera que enseñarte.
Eres mi dialecto preferido
desde que compartimos silencios.
El amor empieza cuando bajas de la nube,
tenías razón, me gustas más tras tu toma de tierra.
Explícate peor,
no quiero terminar de entenderte nunca.
Ser contigo.
Escribir un poema de amor es fácil,
todo el mundo sabe lo que el otro quiere oír
o lo que está bien visto
o lo que gusta.
Decir palabras es sencillo,
crear el personaje azul ideal para cualquiera,
inventar cuentos con princesas
y construir castillos en el aire tan solo de versos.
Pero lo verdaderamente difícil
es encadenar un alma,
el estar incondicionalmente
cuando los versos no solucionan una vida,
ni cosen heridas,
ni secan lágrimas,
ni perdonan culpas.
Lo difícil es la vida real,
la de las ojeras,
la de los fracasos,
la que está fuera de los libros y los bares,
la que no queda tan bonita en un poema.
Quédate con quien demuestre sus versos,
con quien lleve tatuadas sus palabras en cada acto
y no se conforme contigo,
con quien no encuentre mejor lugar en el mundo
que tu almohada
y que no necesite nada más que SER CONTIGO...
todo el mundo sabe lo que el otro quiere oír
o lo que está bien visto
o lo que gusta.
Decir palabras es sencillo,
crear el personaje azul ideal para cualquiera,
inventar cuentos con princesas
y construir castillos en el aire tan solo de versos.
Pero lo verdaderamente difícil
es encadenar un alma,
el estar incondicionalmente
cuando los versos no solucionan una vida,
ni cosen heridas,
ni secan lágrimas,
ni perdonan culpas.
Lo difícil es la vida real,
la de las ojeras,
la de los fracasos,
la que está fuera de los libros y los bares,
la que no queda tan bonita en un poema.
Quédate con quien demuestre sus versos,
con quien lleve tatuadas sus palabras en cada acto
y no se conforme contigo,
con quien no encuentre mejor lugar en el mundo
que tu almohada
y que no necesite nada más que SER CONTIGO...
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