lunes, 10 de noviembre de 2014

De un domingo y sus putadas.

La putada es que aprendimos a ser fuertes antes de hora,
cuando no sabíamos el poder que tiene el tiempo…
Así que para,
que las venas me piden más vida,
 y la vida me pide más ganas para echar en todo.
Que tengo que encontrar el modo para aprender a querer.
Vente,
que te tengo preparada una de besos,
y los dedos tensos por no poderte acariciar
y tengo la comisura de tus labios.
Estoy harta de tanto,
necesito vivir,
sentir,
morir
por ti
y que un día cuando menos te lo esperes
coja todos mis enseres
y me tire desde un décimo piso por ti.
Porque el amor es eso,
saltar a un vació sin sentirse preso
porque crees que puedes volar.
Yo de momento solo quiero soñar,
porque en este mundo,
créeme que en este puto mundo
se necesitan más ilusiones.

Que tíos con corbata ya tenemos muchos,
y su corazón bien anudadito a ese fajo de billetes,
que son los jodidos grilletes
de este negocio que a veces parece la vida,
y luego vienen los valientes en estampida,
pidiendo derechos sin saber tampoco muy bien qué quieren,
están también los cobardes,
los que se quedan en casita cada 13,
martes,
y no saben que hay partes
que en esta vida mejor no pararse a entender.
Existen también los poetas,
que lloran sus corazones rotos,
y hacen romper lagrimales por amor al arte,
aunque de estos también quedan muy pocos.
Y luego estoy yo,
mas perdida que una brújula sin polos,
sin saber muy bien si llegará un día que hará brillar el mundo,
andando hacia delante porque es lo que me enseñaron,
los que me quieren,
los que pasaron por mi vida dejando los mejores momentos,
aquellos que estuvieron atentos a que mi sonrisa no bajara la guardia
y a todos esos os tengo que dar las gracias
aunque sé que escribiendo no es la mejor forma
porque joder, que yo para esto soy muy torpe,
pero por lo menos lo he intentado,
intentar pillar el cielo despejado
cuando solo veía nubes y frió
porque muchas veces me muerde el miedo y tropiezo.
Pero te prometo que me voy a partir el pecho
por hacerte sonreír siempre que pueda,
que seré amiga aunque no te haya dado la vida,
seré amante y te robaré besos en las esquinas,
seré siempre todo lo que me pidas.
Por eso coge mi mano, detente,
mírame de frente y dime que no te rindes todavía.
No sé si llegarás a entender algún día
todo lo que hay aquí escrito,
y te pido
y espero que no sea así…
Si pasa pide rescate,
llámame que te estaré esperando en un bar,
con dos copas en la mano,
una sonrisa puesta en los labios,
un abrazo a tu espalda atado
y toda una noche por delante.