"Venga,
joder, no te rindas ahora" le dije.
"No has
llegado hasta aquí para quedarte tirada. Levántate, por favor.
No puedo
verte así, diciendo que no vales nada, y que no vas a hacer nada.
Yo siempre
he creído en ti.
Venga,
vamos, sigue luchando.
Cuando te
conocí dijiste que eras de esas que luchaban hasta el final por conseguir sus
metas. Ya sé que has cambiado, el tiempo hace eso con las personas que sufren.
Y que esta meta es más alta que nunca. Pero en el fondo sé que esa idea sigue
igual en ti, y necesitas encontrarla.
Lucha,
pequeña, lucha.
No te creas
a esos que retuitean "como tú no hay dos, hay dos millones", porque
sabes de sobra que es mentira, que sólo es una excusa para no sentirse tan
perdedores. Más bien créete a los que llevan por bandera algo parecido a
"you don't give up on people you love", o "we'll fight till
it's over", porque over significa el final de nuestra puta vida.
Igual que
esa absurda gilipollez de que si falla el plan A, el abecedario tiene 26 letras
más.
Ignórala, ellos
se equivocan.
Venga,
sigue, yo sé que tú puedes.
Que la
dificultad te haga más bonita la escalada.
Pelea por
tus sueños, que si necesitas un empujón yo te lo doy.
Pero por
favor, no vuelvas a decirme que eres lo peor, que no eres capaz,
no vuelvas a
decirme que hoy lo dejas.
Porque no te
dejo."