Andar besando con dulzura el fonema de cada una de tus
cuerdas vocales
y, sin poder evitarlo,
acabar enamorándome de cada pulgada de tu piel.
Avanzar despacito, con la timidez por delante,
y rozar con los labios el principio de tu clavícula.
Llegaría al cielo con tan solo el tacto de tus dedos en mi cuerpo,
Llegaría al cielo con tan solo el tacto de tus dedos en mi cuerpo,
y hazme caso si te digo que cada uno de mis poros se
rebelaría contra mí,
provocando la mayor guerra que nunca ha sido escrita.
Imaginar tan solo tu mirada recorriendo mi cuerpo,
me hace cerrar los párpados y mi imaginación,
sin poder evitarlo, me juega malas pasadas,
llevándome a una cama y quedando tumbada a tu lado.
Y es que, el simple tacto de mejilla con mejilla revoluciona las mariposas de mi estómago,
y te miento si te digo que no te quiero.
Las nubes, desde allí arriba,
Las nubes, desde allí arriba,
me ven y saben todos y cada uno de los suspiros que lanzo al
aire
y todos y cada uno de los gemidos que se me escapan de la
garganta,
y tú, siendo el causante de todos ellos,
dibujas en mi espalda una vida,
y escribes con la punta de los dedos los planes con los que
sueño.
Que arrugo la nariz ante el olor de tu colonia en mi ropa,
y aún así, lo aspiro como si fuese la última vez que pudiese
palpar alguna parte de las que esconde tu ropa.
Me basta con una mirada intensa, y una caricia corta.
Me basta con una mirada intensa, y una caricia corta.
Que tu eres la fisura que rompió mi barrera.
Me llevo la mano al pecho, y al sentirlo bajo la piel me es imposible resistirme.
Hazme caso si te digo que te quiero,
Me llevo la mano al pecho, y al sentirlo bajo la piel me es imposible resistirme.
Hazme caso si te digo que te quiero,
porque yo no miento, y aún menos con esto.
Que el corazón es inocente, y yo, tan solo un efecto de ello.
Que el corazón es inocente, y yo, tan solo un efecto de ello.