lunes, 17 de noviembre de 2014

Regálame.

Regálame un abrazo que me cubra entera, 
que rellene los espacios vacíos de calor.
Regálame una sonrisa que destierre mis dudas
y abra mis labios a la esperanza.
Regálame una mirada cómplice
que despierte mis deseos y sonroje mi cuerpo.

Y si, a hurtadillas,
me acercas un beso,
lo pones en mis labios 
y lo grabas en mi corazón, 
se convertirá en el mejor regalo, 
el más esperado y el más sabroso. 

No necesito más.