domingo, 28 de diciembre de 2014

Llegaste.

Llegaste y me enseñaste el rock and roll de tus caderas, volamos como aviones y planeé en tus lunares. 
Empezaste a enseñarme crucigramas llenos de las mismas respuestas: amor y tu nombre.
Buscamos horizontes jugando a perder el norte, haciéndome sentir una niña pequeña en un cuerpo de mujer. 
Dimos mil vueltas, recorrimos toda la ciudad, cada esquina, pero siempre será igual, tú eres la parte de Madrid que mas me gusta. 
No quiero que te vayas, que me olvides. 
No quiero que te canses y que la toalla toque el suelo, ni mis manos otras pieles. 
Porque navidad en tus mejillas me parece más mágica, porque la vida en tu sonrisa me parece más practica. 
Y si te vas y me rompes, que parezca un accidente, y si te vas intentaré abrir rápido el paracaídas, que los sentimientos aguanten intentando frenar el golpe, aguantar y buscar la salida de emergencia de tus piernas. 
Me has dejado claro que hay personas que nacen estrelladas y otras con estrellas, y que tú estas llena de ellas. 
Has cambiado mi suerte, aposté lo que me quedaba a ti y he ganado todo con tenerte. 
Por eso, cariño mio, arrímate y que los días pasen, brindemos por lo que tenemos, disfrutemos de ahora y no pensemos en qué pueda pasar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Tiempo y calma.

A veces me vengo abajo, como hoy.
Cada vez que lloro, lo hago hasta quedarme casi sin aliento, sin aire en los pulmones, y gritando al cogerlo. 
Sí, yo también lloro... La mayoría de las veces por un mismo motivo; no estoy conforme con nada. 
Sin embargo, estoy en una etapa de mi vida en la que no puedo ni debo quejarme por nada, pero aquí estoy... Llorando.
Siento cómo se me purifica el alma cada vez que lo hago, sabiendo que muy en el fondo se me pudre poco a poco. 
Últimamente lloro demasiado.
La música muchas veces consigue relajarme, pero hoy parece que lo complica todo.
Sinceramente creo que estoy harta, harta de verme en la misma situación. 
Los cambios llegan poco a poco y casi sin darme cuenta, pero llegan. 
Aunque lo que más ansío en estos momentos, desde siempre pero más que nunca, sigue sin venir.
Ya no sé cuánto más debo esperar. 
No se si llorar para sacar todo lo que está putrefacto en mí y purificarme, o si cerrar los ojos directamente y sonreír como si no hubiese pasado nada esta noche.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Quiero.

"Yo lo que quiero es una sonrisa de oreja a oreja, y no un amor descafeinado. 
Quiero una mano tendida con la que ir hasta el infierno y volver intacta. 
Un par de orejas que escuchen todas mis tonterías, una voz que me diga "te quiero" honestamente. 
Alguien que se moleste en conocer cada rincón de mí, cada pliegue de mi piel, cada dimensión paralela de mis pensamientos. 
Quiero que me entiendan y me abracen cuando tenga ganas de huir del mundo entero.
Alguien que me frene cuando quiera echar a correr y me impulse para que gane la carrera. 
Un beso húmedo y ahogado que me devuelva la autoestima. 
Tardes de sexo en el sofá. 
Noches de ternura en la cama. 
Quiero cines, conciertos, paseos, cafés. 
Quiero una vida compartida, una media naranja en mi cesta. 
Quiero ser feliz, tener un hombro en el que llorar. 
Quiero hacer todo eso por alguien. 
Quiero mirarle a los ojos y comprender lo que piensa sin mediar una palabra. 
Y que él sea capaz de hacer lo mismo. 
Quiero pasión, dulzura, alegría, empatía. 
Quiero todo eso y más. 
Quiero amor, quiero a mi mejor amigo dentro de ese amor. 
Quiero."
Quería.
Tengo.

Mierda.

A veces basta muy poco, realmente muy poco para reabrir una herida no tan vieja. Meses y meses de esfuerzo por ignorarla pueden irse al traste en tan solo dos o tres segundos, con una mirada dirigida a ti en el momento más inoportuno, en el instante en el que tus defensas descansan bajo suelo. Y esa mirada, que creías perdida en las olas del olvido, regresa para golpearte con estruendosa fuerza contra la realidad, devolviéndole la vida a tu sistema nervioso adormecido. Las agujas del reloj recuperarán su velocidad vertiginosa. Será todo como un suspiro. El momento pasará frente a tus ojos y ni siquiera serás consciente de lo que ha ocurrido hasta que ya haya sucedido. Y notarás el peso del mundo entero sobre tus hombros, tendrás ganas de cavar un hoyo profundo, muy profundo, y enterrarte en él hasta desaparecer y dejar de sufrir.

Vive.

Dicen que es rutina. 
Que la rutina no tiene por qué ser mala o desagradable. 
Pero qué saben ellos de la monotonía de levantarse cada día sin saber si es lunes o jueves, si vas o vienes, qué saben del vivir cada día como un autómata sin corazón. 
Es difícil no tener una meta, un sueño, una guía que seguir para alcanzar un objetivo. 
Es duro pensar en los tiempos en los que pretendías comerte el mundo, antes de descubrir que el mundo te había devorado a ti. 
Y ves fotografías antiguas, rememoras momentos en los que realmente parecías vivir feliz, y tienes envidia de tu sonrisa, esa que se ha escondido tras tus labios fruncidos y tus cejas arrugadas siempre en feroz expresión. 
Quisieras ser niña y volver a ser ignorante, no conocer nada de lo que conoces, cerrar los ojos a la realidad que te corroe las entrañas. 
Así un día tras otro. 
Cumples dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte... y todo sigue igual. 
Has olvidado cómo cojones se vive, y te limitas a sobrevivir de la mejor forma posible. 
¿Qué más puedes hacer? Porque salir y echarle huevos a un nuevo día con una sonrisa forzada pero enorme es demasiado pedir. 
Irte una puta noche de fiesta con los cuatro amigos que aún te quedan y comportarte como una adolescente es demasiado para tu cuerpo frágil y cansado de ir de decepción en decepción. 
Claro, es más sencillo rendirse y dejarse engullir por la pena y el ahogo de una soledad elegida. 
Es más fácil cagarte en el mundo tumbada en tu cama, maldiciendo tu cuerpo imperfecto y la sociedad que no te acepta. 

Pero déjame que te diga algo, pequeña. 
Hasta que tú no te aceptes, el mundo no lo hará. 
Échale huevos al asunto y vive, no existas únicamente. 
Lo que hoy te parece una montaña enorme imposible de escalar, cuando la hayas superado se verá todo más simple y podrás disfrutar las vistas.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Conclusiones.

A veces el desequilibrio, el frío, la desorientación de no encontrar el sitio que arrope estos miedos que me acompañan, el vértigo, y que la oscuridad venga de la peor forma posible sin aportar nada bueno. 
El desconsuelo de haber querido de verdad a más espinas que rosas y ahora tener un corazón lleno de agujeros de labios que eran de prometer lo que después no iban cumplir. 
Un camino aprendiendo constantemente que hay abrazos que vienen con fecha de caducidad y que nunca pueden caerse ninguno de los pájaros que sostienen cada uno de nuestros sueños. 
Quiero vivir aún cansada de un baile de frases dañinas patrocinadas por lenguas con demasiadas ganas de hacer daño, intento aprender a quedarme con quien sienta y no con quien prometa. Lo he aprendido y juro que me alegra que la verdad es la única que siempre llega a la meta.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Correr.

Hay días que sientes que estás en un pozo sin fondo,
que todo tu mundo está en una caída libre
y que
nadie
vendrá
a
salvarte.

Hay días,
noches,
semanas o años
que no encuentras luz.
Que necesitas salir,
correr,
correrte con alguien que te coja la mano y te acaricie.

Momentos en los que parpadea la luz de turbulencias
y no encuentras la salida de emergencia.
Te falta el aire,
las fuerzas.

Te acorrala el miedo.
Y tú sólo quieres salir corriendo.

Existen las mañanas que quieres seguir durmiendo
para dejar de soñar por un rato.

Noches en las que necesitas dormir
y las sábanas son sólo otra tela que te ahoga.
(El mundo y sus sogas con forma de pañuelo)

Ojalá alguien entienda algún día este desorden de letras,
este desastre de vida,
esta locura de persona.

Ojalá algún día estés aquí cuando siento todo el peso
de este mundo encima de mis hombros,
y quieras salir corriendo.
Conmigo.

Lección 1.

Si me preguntasen cuáles son los pasos para aprender a ser fuerte probablemente dejaría que un suspiro se escapase de mi boca y un murmullo parecido al llanto ahogase el ambiente.

¿Sabes tú cómo ser fuerte?

Al principio, cuando todo esto empezó fue como un golpe en el estómago por el que te desplomas y por unos momentos olvidas respirar, todo tu universo queda reducido a la visión triste y gris del miedo.

Yo me caí y cien grúas desde el cielo me ayudaron a ponerme de rodillas para poder pedir al destino la llegada de unos buenos recuerdos, por muy rápidos y muy superficiales que fueran, por muy fugaz que fuese la sonrisa. Llegaron así las botellas, tan vacías en su esencia pero tan etílicas en su contenido y llegaron así esas pequeñas cosas que al final del día te hacían irte a la cama con un poquito mejor de sabor de boca.

Tan pronto como llegó el frío, fui presa de la cárcel de mi mala suerte y perdí lo poco que tenía por unas monedas de cambio que me llevaron a la ruina.

Soy buena describiendo el dolor, en plasmar en miles de metáforas lo difícil que que es a veces levantarse tras una caída; pero también enveneno a mi lengua diciendo lo jodido que es sobrevivir cuando todo tu mundo se va a la mierda.

¿Sabes tú cómo ser fuerte?

No. Ni tú ni nadie.

Merecer las penas.

¿A cuántos amaneceres estoy de ti?,
le pregunto cada mañana a mis ojeras.

Madrid despertándose y yo bajando las persianas.

¿Cuántas noches más durará este naufragio?
¿cuantísimas borracheras serán las necesarias.?

Si algún día ordenara la habitación
encontraría todo lo que me faltas.

Toda mi ropa tirada para tapar la ausencia
de tu ropa interior en mi armario.

Es tan fácil cortarse cuando tus sueños son de cristal.

Mis heridas siguen abiertas así que, supongo, puedes pasar.
De mí.

O besarlas.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Clavículas.

Cómo decirte que eres dueño de todos mis precipicios.
Cómo explicarte que te has apropiado de mis miedos y los has conseguido guardar entre los huecos de tu clavícula
Cómo leerte cada verso, si tú ya vas por la quinta estrofa, sin haberte parado en ninguna coma y sin haberme dado tiempo a explicarte el argumento de mi vida.
Cómo hablarte de besos, si ya me has regalado todos los que tenías escondidos entre el vello de la piel.

Vámonos a ganarle el pulso a la vida.
Vámonos a hacer locuras, a cometer delitos, a recorrernos el mapa, saltarnos las normas. Vamos a romper con los miedos.
Vámonos corriendo de esta realidad de mierda, que ha conseguido contaminarnos el alma.
Vámonos a crear nuestra propia utopía, a dejarnos el aliento en cada beso,
a correr hasta caer exhaustos. Vámonos a ver el mar.

Ven conmigo a deshacernos de la soledad y a convertirnos en musa. Ven joder, que aún no me ha dado tiempo a probarte del todo. Quiero conocer tus pros y tus contras, quiero acariciar tus lunares y que no me lleguen los dedos para contar las constelaciones que forman.

Y quiero decirte, bajito para que siga siendo secreto, que me iría contigo hasta al final del mundo.

Dicen que hay tantos mundos como labios, y yo digo que hay tantos mundos como vidas. Que la vida es demasiado corta, que ya estamos viviendo el segundo día y que sólo nos quedan veinticuatro horas más para intentar ser feliz.

Si lees un poco entre líneas, sabrás que esto es sólo una invitación a mi realidad. Que quiero verte todos los días al otro lado de la cama y jugar a enredarme en tu pelo e intentar arrancarte la risa a cada segundo.

Si supieses leer entre líneas, sabrías que quiero ver el mundo que escondes bajo los labios, que quiero hacerte y deshacerte el amor hasta terminar con un nudo en la garganta de tanto besarnos.

Si supieses leer entre líneas, sabrías

Bonitas costumbres.

Ya se está haciendo costumbre esto de llegar, o que llegues, y desordenarme la vida, convertir en el más bonito desastre todo el caos que llevo por bandera y sacarme todos los besos que llevo en la recámara de mi vida.
Ya se está haciendo costumbre esto de necesitarte 24 horas después de verte, y quedarme pensando en ti el resto del tiempo que no estoy contigo.
Y joder, no sé si me das miedo o provocas el efecto contrario y conviertes todas mis pesadillas en formas de afrontar la vida.

Y sinceramente no sé si en este mundo de locos saldremos ganando para convertirnos en las excepciones que confirman la regla.
No lo sé.
Sólo sé que entre beso y beso me dijiste que me querías, que has conseguido sacarme los versos más bonitos que he escrito y que has invertido las reglas de mi espacio-tiempo.
Aunque eso, dentro de lo que cabe, es fácil.
Lo difícil es que después de todo me has convencido para hacerle caso al corazón de una puta vez y olvidarme de todo lo demás. Y centrarme en ti.
Lo difícil después de todo es que me haya atrevido a quererte cuando decía, repetía y defendía que el amor, con todas sus características y consecuencias, es una mierda.
Y lo casi imposible y que a pesar de todo tú has conseguido, es erizarme la piel sin mirarme, besarme o escribirme. con un simple recuerdo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Qué.

Qué bonito es sentirse querido, y qué poca gente lo sabe hacer... 
Quizá sea suerte, pero yo prefiero llamarlo destino u oportunidad de la vida, el tener cerca a alguien que me haga sentir especial aún siendo la persona más común del universo. 

Siempre lo digo y lo mantengo: no soy ni mejor ni peor que otros, soy yo. 
Y que mi "yo" común o que un gesto tonto o una palabra o un abrazo sean valorados de tal manera me hace feliz porque intento hacerle feliz y creo que lo consigo.

A veces me encanta estar callada y sólo le observo, pensando que ese tiempo es el mejor invertido de mi vida, como el que observa una obra de arte y nunca se cansa, igual o mejor incluso. 

Llevo minutos pensando qué decir y no puedo explicar lo que siento, y quizá sea así, quizá sea verdad eso que dicen de que "el amor es algo inexplicable" y por eso mejor callaré, esperaré a tenerle delante, le miraré durante unos segundos y le besaré como en esas películas de cine en las que el protagonista parece que da su último beso aún siendo uno más, le agarra con fuerzas como si se fuese a escapar y le dice "te quiero" como si fuese la primera vez; a diferencia de que esto no es cine, y de que nuestra realidad supera la ficción, de que besarle es un placer, agarrarle una aventura y que decirle un "te quiero" siempre es mejor que la primera vez... 

Y nunca la última.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Decisiones.

A lo largo de nuestra vida tomamos miles de decisiones a cada momento, miles de salidas y direcciones cada segundo. 
Cada acto influye, ya sea para bien o para mal, pero sea lo que sea que hagamos ya está variando nuestro destino, nuestro futuro, nuestro presente inmediato. 
Nunca sabremos si lo que hacemos es lo correcto o no, pero al menos, lo más importante es estar seguros de ello y valorar nuestros propios actos, ser firmes en nuestras decisiones; y si nos equivocamos pues es lo que hay, nadie sabe que nos depara el futuro, así que la culpa no es nuestra, ya que si todos supiésemos que es lo correcto nadie tendría miedo a equivocarse y quizá todo sería demasiado fácil.
"Somos constante evolución", es algo que siempre me digo, y bueno, también me digo que todo lo que hago es porque quiero porque así lo siento y ¿quién soy yo para juzgarme a mi misma de mis actos? Exacto, nadie.
Vivamos el presente como si el futuro fuese una sorpresa, nunca sabes si será quizá la mejor sorpresa de tu vida. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Aquel día.

Aquel día no fue ni por asomo el mejor de mi vida, seguramente por mi culpa algo saldría mal o simplemente las cosas se tornaron así, diferentes. 
Aquel día, como otro cualquiera, sus ojos brillaban especiales y los míos se clavaban como flechas en el centro de una diana. 
Aquel día, aprendí que lo más importante se encuentra en los detalles que hacen a una persona, y la persona que hace que esos detalles sean especiales. 
Aquel día, supe que pensar de más siempre es hacer de menos y que hay que hacer más por quien más se lo merece. 
Aquel día, puede ser mañana; 
aquel día, puede ser el resto de nuestras vidas; 
aquel día, quiero que sea siempre. 
Aprendo de mis errores y aprendo a querer a quienes me quieren, desde aquel y día, todo va a mejor.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Venga.

"Venga, joder, no te rindas ahora" le dije.
"No has llegado hasta aquí para quedarte tirada. Levántate, por favor.
No puedo verte así, diciendo que no vales nada, y que no vas a hacer nada.
Yo siempre he creído en ti.
Venga, vamos, sigue luchando.
Cuando te conocí dijiste que eras de esas que luchaban hasta el final por conseguir sus metas. Ya sé que has cambiado, el tiempo hace eso con las personas que sufren. Y que esta meta es más alta que nunca. Pero en el fondo sé que esa idea sigue igual en ti, y necesitas encontrarla.
Lucha, pequeña, lucha.
No te creas a esos que retuitean "como tú no hay dos, hay dos millones", porque sabes de sobra que es mentira, que sólo es una excusa para no sentirse tan perdedores. Más bien créete a los que llevan por bandera algo parecido a "you don't give up on people you love", o "we'll fight till it's over", porque over significa el final de nuestra puta vida.
Igual que esa absurda gilipollez de que si falla el plan A, el abecedario tiene 26 letras más.
Ignórala, ellos se equivocan.
Venga, sigue, yo sé que tú puedes.
Que la dificultad te haga más bonita la escalada.
Pelea por tus sueños, que si necesitas un empujón yo te lo doy.
Pero por favor, no vuelvas a decirme que eres lo peor, que no eres capaz, 
no vuelvas a decirme que hoy lo dejas.

Porque no te dejo."

lunes, 17 de noviembre de 2014


Sí, soy yo.

Sí, soy yo... 
la que siempre se esconde
tras cada palabra y cada verso,
imaginando otras vidas
y otros tiempos.

Sí, soy yo, tal como lees,
no hace falta que lo busques,
lo compruebes, 
en la sombra 
que dejé entre los folios del olvido.

Sí, te repito, soy yo...
la que va dejando migajitas
de tus besos y caricias
en lo escrito.

Sí, vuelvo a decírtelo, soy yo...
aunque a veces al leerme 
y recrearte no me halles, 
no me encuentres...

Regálame.

Regálame un abrazo que me cubra entera, 
que rellene los espacios vacíos de calor.
Regálame una sonrisa que destierre mis dudas
y abra mis labios a la esperanza.
Regálame una mirada cómplice
que despierte mis deseos y sonroje mi cuerpo.

Y si, a hurtadillas,
me acercas un beso,
lo pones en mis labios 
y lo grabas en mi corazón, 
se convertirá en el mejor regalo, 
el más esperado y el más sabroso. 

No necesito más.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Huracanes.

Llegas tarde una vez más. 
Las horas marcan un descanso.
El tiempo te espera sentado. 
Quisimos arreglar lo inesperado.
Pero yo sigo aquí sentada, creyendo que puede haber algo.
Algo que haga que tus pies quieran seguir mi pálida tez deslumbrados.

Yo que he dejado a mis demonios de lado por conocerte, 
no quiero volver a verme gris. 
Bebiendo sus lágrimas. 
¿Dónde coño vamos a llegar? 
¿A quién pretendes engañar? 
No me dejes marchar. 
A un paso de ser invencibles y a una contestación de no volvernos a hablar, 
pero me da igual. 
Nunca fui perfecta. 
Entiende que querer también implica llorar. 
Jodo todo lo que toco, 
también me enfado con facilidad. 
Te llevaré la contraria aunque tengas la verdad. 
Lo he pasado mal durante muchos años.
He sido una hija de puta que hizo daño a quien le quiso ayudar. 

Estás a tiempo de largarte, 
de evitar complicarte la vida; 

o de besarme, 
pero no pienso cambiar mi conducta.

Pienso que puedo ser lo que tú quieres ver, pero no sería yo.
Al revés puede ser, si tú quisieras ver quién soy yo y seré.

Ahora me miro en el espejo y me siento tan bien. 
No hay careta ni disfraz que me oculte. 
Montada en el tren de mi vida. 
No pienso cambiar de andén. 
Dime, ¿te montas o qué? 
En esta sala no hay cuerpos, 
sólo veo a mis complejos jugando a ver quién es más fuerte cuando tú estás lejos. 
Me haces sentir que puedo ser mejor, 
pero nunca
me digas que debo serlo.

Vencemos cada día huracanes. 
Permíteme doblar la apuesta.
Somos fichas azul y verde, 
dos no se destiñen si uno no quiere.

Pienso que puedo ser lo que tú quieres ver, pero no sería yo.
Al revés puede ser, si tú quisieras ver quién soy yo y seré.

lunes, 10 de noviembre de 2014

De un domingo y sus putadas.

La putada es que aprendimos a ser fuertes antes de hora,
cuando no sabíamos el poder que tiene el tiempo…
Así que para,
que las venas me piden más vida,
 y la vida me pide más ganas para echar en todo.
Que tengo que encontrar el modo para aprender a querer.
Vente,
que te tengo preparada una de besos,
y los dedos tensos por no poderte acariciar
y tengo la comisura de tus labios.
Estoy harta de tanto,
necesito vivir,
sentir,
morir
por ti
y que un día cuando menos te lo esperes
coja todos mis enseres
y me tire desde un décimo piso por ti.
Porque el amor es eso,
saltar a un vació sin sentirse preso
porque crees que puedes volar.
Yo de momento solo quiero soñar,
porque en este mundo,
créeme que en este puto mundo
se necesitan más ilusiones.

La llamaban "Ruina".

Estaba tan rota, que le llamaban "Ruina".Tenía esa forma especial de dejarse llevar por el viento con el vuelo de su falda, y colarse en los pulmones de alguien para dejarle sin respiración.Pasaba desapercibida para todos aquellos que no creían en la magia. Pero, aunque no lo sabía, era la chica a la que todo el mundo querría hacer feliz...Como no tenía a nadie que le vaciara la luna en la copa, cuando el vino se acababa, tapaba sus heridas y nunca se las curaba. Creía que la única forma de no tener cicatrices era conseguir que todas esas heridas se mantuvieran abiertas.Así que por las noches se autodestruía en su cabeza pensando que nunca sería lo suficientemente buena como para bailar al son de alguien sin pisarle los pies, si no era la tristeza...Escribía, o mejor dicho, saltaba a todos los precipicios construidos en papel. Lo que para el resto era un vacío, para ella era un hogar.Tenía los ojos del color del frío, y la misma mirada que la soledad que le acompañaba, y el corazón le latía una melodía que nunca nadie había sabido descifrar...Sufría por todos, y no lloraba por nadie en especial, sino como puede hacerlo una nube en mitad de una tormenta. Suspiraba.Como puede hacerlo el viento cansado ya de respirar.Pero, ante todo, se movía inquieta, con los nervios a flor de piel, como si se le hubiese colado dentro la primavera. Como si le estuviesen saliendo las alas, y ella, sólo desease echar a volar.A la hora de actuar tenía valores y razones que nadie entendería jamás.Contaba las estrellas y -cuando se perdía- lo volvía a intentar... como si estuviese segura de poder recoger todas en un tarro de cristal.Y es que, lo que mejor se le daba... era soñar.

Lo bonito del amor.

He amado tus lunares, tus ojos y ojeras. 
He amado la forma que tienes de irte y de mirarme como si me matases antes de cerrar la puerta. 
He bailado contigo, he llovido a tu lado. 
Me he acostumbrado a que nunca me acostumbres del todo, por ser cada día como distinta, sin ser otra. 
Cuando sonríes, yo me pellizco en secreto para ver si estoy en algún sueño. 
Y al final he entendido que tu formas parte de un instante que a penas dura un segundo, que ocurre constantemente.
E
res inexplicable, como casi todo lo que nos hace felices. 
Vas, y vienes. 
Te paras, ríes. 
Me pides un beso, lloras. 
Te abrazo por la espalda y te apartas el pelo. 
Me coges la mano y me aprietas con fuerza. 
Alguna vez me dijeron "los finales felices solo son para aquellas personas tan tristes que son incapaces de disfrutar de la historia, porque lo importante es el camino: las vistas, el cielo azul, las nubes y el olor de la calle después de una tormenta". 
Tu espalda, tus rodillas, y tu barbilla. 
Tus ojos marrones como las hojas que se secan en otoño. 
Tus besos con lengua. 
Tus besos, tu lengua. 
Cuando a veces estás triste y agachas la cabeza y entonces me agacho y te digo que estoy ahí, contigo. 
Que estoy en cualquier parte, a tu lado. 
Que estamos en esta mierda juntos. 
Y luego levantas la mirada y al verme te brilla. 
Y te juro. 
Te prometo, que lo bonito del amor no es amar las cicatrices del otro, sino que la otra persona te ayude a amar las tuyas.

Mientras.

Mientras aún tengamos
necesidad de seguir buscando
significará que aún tenemos
algo dentro que debe completarse.

Mientras aún tengamos
necesidad de encontrar algo
aún no estaremos vacíos del todo
aún no estaremos perdidos del todo.

Mientras aún necesitemos ser felices,
aún tenemos oportunidades de serlo.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Mi mundo se reduce a estas sábanas.

  Sí, me lo suelen decir. No hace falta que intentes hacérmelo.
Entender, quería decir.
  No hay que intentar buscar las direcciones cuando se está entre sábanas, hay que olvidar la teoría y dejar de contar por un momento cuántas arrugas estamos dejando en la piel de este colchón.
  Lo sé, lo sabemos, para qué queremos más. Ambos somos testigos de que nadie podrá ver jamás nuestro código de pupilas cuando las luces se apagan.
  Ellos no nos conocen, ni nos entienden, ni nos importan. Qué más da lo que piensen si en realidad nunca han sentido el escozor en los labios de tantos besos robados, qué importa lo que dicten sus pensamientos. En realidad debería de darnos pena que ellos nunca hayan sentido las caricias que nos regalamos. Lo suyo es sólo envidia en cada palabra que escupen, les retuerce el alma que nunca hayan oído gritos por los tobillos y suspiros que no sean de pena, sino de amor en estado físico.
  Y sí, debería hacerte entender que tus labios me dejan fuera de servicio, y no hay nada ni nadie que me haga contestar a los tres segundos. Pero también me tiene loca todo lo que dices, eso que hace que mi corazón llegue al éxtasis de las sensaciones.
  Es llegar al clímax para querer abandonar todo lo demás, y que no me importe si llevamos media vida durmiendo en las mismas sábanas cuando la primera vez que nos conocimos, ya las rompimos.
  Es verdad, me lo suelen decir. No me suelo ahogar entre besos, sino entre sábanas; mi amor es todavía un novato en esto de querer, pero tú dame las llaves de esta habitación y te juro que no le diré nada a nadie.
  A menos que seas tú, y pueda decirte que te quiero.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Flechazo a primera risa.

Andar besando con dulzura el fonema de cada una de tus cuerdas vocales
y, sin poder evitarlo,
acabar enamorándome de cada pulgada de tu piel.

Avanzar despacito, con la timidez por delante,
y rozar con los labios el principio de tu clavícula. 
Llegaría al cielo con tan solo el tacto de tus dedos en mi cuerpo,
y hazme caso si te digo que cada uno de mis poros se rebelaría contra mí,
provocando la mayor guerra que nunca ha sido escrita.
 
Imaginar tan solo tu mirada recorriendo mi cuerpo,
me hace cerrar los párpados y mi imaginación,
sin poder evitarlo, me juega malas pasadas,
llevándome a una cama y quedando tumbada a tu lado.
 
Y es que, el simple tacto de mejilla con mejilla revoluciona las mariposas de mi estómago,
y te miento si te digo que no te quiero. 
Las nubes, desde allí arriba,
me ven y saben todos y cada uno de los suspiros que lanzo al aire
y todos y cada uno de los gemidos que se me escapan de la garganta,
y tú, siendo el causante de todos ellos,
dibujas en mi espalda una vida,
y escribes con la punta de los dedos los planes con los que sueño. 

Que arrugo la nariz ante el olor de tu colonia en mi ropa,
y aún así, lo aspiro como si fuese la última vez que pudiese palpar alguna parte de las que esconde tu ropa. 
Me basta con una mirada intensa, y una caricia corta. 

Que tu eres la fisura que rompió mi barrera. 
Me llevo la mano al pecho, y al sentirlo bajo la piel me es imposible resistirme. 


Hazme caso si te digo que te quiero,
porque yo no miento, y aún menos con esto. 

Que el corazón es inocente, y yo, tan solo un efecto de ello.

A mi yo de ayer.

            Hola, tu a mi no me conoces, aunque yo a ti si, como la palma de mi mano, y sé que tendrás muchas preguntas, y yo pocas certezas, así que...
            Me pregunto si me oyes todavía, si queda algo de ti en mi lejanía. Yo que soy el fruto de tus fallos y virtudes, tus derrotas y victorias, tus aciertos y manías, la suma de tus noches y reproches de tus días, la resta de tus gestas de tus idas y venidas, por si me contestas a preguntas con preguntas te diré que hay respuestas que no serán respondidas.

            Que sepas que la ira caduca pero contamina, que no hay camino sin hostela de los que caminan, sin quitamiedos, que te podrás llevar el palo de tu vida, o llegar a donde nadie llegó ni en sus sueños.

            Que no hay imposibles, solo improbables, para que cobardes no se atrevan presos por el miedo, no dejes que nadie te diga que no hagas esto, aquello, que no sirves ni que vales, porque vales más que ellos.

            No quieras compararte. Nunca es demasiado tarde para que alguien rectifique. Que la gente ya no busca espejos donde mirarse, solo malos ejemplos que los justifiquen.

            Que la línea que mas cuides sea la de tú sonrisa, y que sea más curva cuanto más la cuides y que todo el que te mire vea que la vida se mide en los momentos en los que te sientes vivo, así que vive. 

            A mi yo de ayer, lo siento si no fui lo que quisiste ser, te juro que lo hice lo mejor que supe hacer, intente crecer feliz en este mundo cruel, quise cambiar el planeta y llevarlo al papel, aunque sea con mala letra para hacer el bien. Esto sé que no es gran cosa pero has de saber que el día de mañana podrás ponerte mi en piel…

            Trata de decir siempre lo que sientes, y siempre lo que piensas realmente. No digas todo lo que piensas pero piensa todo lo que dices, diferencia entre gente normal y la corriente. Que los amigos y amores vienen y van, pero solo los verdaderos al final se quedan, que jamás cambies lo que más ames en vida por lo que en el momento deseas, se pasa y la vida es pasajera.

            No prometas feliz, no respondas enfadado ni decidas con el día gris. Perdona rápido, agradece lento, quiere de verdad, contento, y nunca dejes que no te vean reír. 

            Duerme menos y sueña mas, sueña despierto, con ojos abiertos, los sueños se hacen realidad. Que las mejores cárceles no tienen vallas, y los peores ángeles no tienen alas pero saben volar. 

            No des nada por supuesto, siempre se está a tiempo para esbozar un "perdón, lo siento". Que perder es otra forma de ganar y en este mundo superficial lo que importa está cubierto.

            Qué no hay dolor y error que no enriquezca, como la piedra con la que tropiezas y repites. Por eso pide que te quieran, cuando menos lo merezcas, posiblemente sea cuando más lo necesites.

            Que quien te quiere también daña, que hay miradas que lo dicen todo y ojos que no dicen nada. Que se coge antes al cojo, ya que un mentiroso también es un hombre de palabra. Que la apariencia engaña, y a veces la mayor sonrisa esconde tras de si una doble cara.

            Que todo lo bueno y lo malo se acaba, por eso disfruta como si no hubiera mañana. 

            Y si, sé que podría decirte el número premiado de la lotería, o incluso decirte que hombre te acompañará el resto de tu vida, pero ni yo misma lo sé, y si te lo dijese no llegarías a ser yo.

Así que quiere, déjate querer, supera, disfruta, aprende,  


que todo llega.

martes, 4 de noviembre de 2014

No.

Las cosas no están bien.
Las cosas no están bien cuando estás de mal humor cinco días, de los siete que tiene una semana. No van bien cuando tienes ganas de quedarte en la cama todo el día, y ni siquiera levantarte para intentar ser feliz. Las cosas van cuesta abajo, rodando, sin freno y sin protecciones cuando todo empieza a darte igual, cuando pasas del cariño que antes te caracterizaba a una frialdad que nunca antes había visto, a un desapego natural, a un rechazo diario.
Las cosas no van bien cuando el ambiente es tenso 23 de las 24 horas que tiene un día, cuando todo se electriza si cruzas la puerta, cuando no puedes hablar, pensar o hacer algo por miedo. Las cosas van mal cuando te sientes asustada al expresarte en tu propia casa, cuando no puedes ir de frente y mirando a los ojos para dejar las cosas claras, para poner todas las cartas sobre la mesa y decir "esto se ha acabado y tú estás fuera".
Cuando no hay fuerzas, ni ganas y ni siquiera queda esperanza, es cuando las cosas van mal.
Y no lo escribo por escribir. No lo digo por decirlo ni lo pienso por tener una idea en esa guerra a dos bandas.
No lo digo por colocarme en un lado o en otro del campo de minas, por inclinarme sobre una persona u otra.
Lo digo porque lo siento así, por que las cosas nunca habían ido tan mal.
Lo digo porque tengo mi propia opinión al respecto.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Tenía respuestas para nada y preguntas para todo.

Y es que la vida es muy puta, hay veces que piensas, si algo sale mal ya luego saldrá bien, pero no. Hay veces en las que algo sale mal y cuando piensas que todo va a cambiar e irá a mejor vuelve a salir mal, fatal, y te vuelves a caer, y te das cuenta de que ya no puedes levantarte, ya no hay marcha atrás, ya no hay segundas oportunidades. Esta vez ha sido definitivo, y te miras derrotada, sumida en lo que ahora eres, pensando que por mucho que hagas, digas, o intentes, esta vez has tocado fondo, muy fondo.

Y te pones a pensar, a esas horas que están hechas para todo menos para pensar, y le das vueltas una y otra vez, y le hablas, a esa amante inoportuna que se llama soledad.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Agua.

Consigo abrir los ojos,
no sé donde estoy.

 Miro a mi alrededor
y no veo nada,
todo está borroso
y los ojos me arden.

 Intento respirar
pero no puedo,
empiezo a mover las manos exageramente
y tan solo escucho el sonido del agua,
me doy cuenta,
estoy rodeada de agua,
me agobio
al no poder respirar,
aguanto la respiración
y cuando me estoy quedando ya dormida
me relajo,
comienzo a poder respirar,
si me mantengo tranquila puedo.

Estoy asustada,
no sé que hacer para salir de aquí,
me recorro todos los alrededores
nadando lo que me permite mi escasa fuerza.

No puedo,
no soy capaz,
necesito a alguien que me saque de aquí,
sola no voy a poder,
así que me doy por vencida,
mi peso hace que descienda hasta el fondo,
choco contra el límite,
comienzo a llorar
y siento que las lágrimas me ahogan,
sí, puedo respirar bajo el agua
pero no puedo soportar mi propio llanto.

 Es inútil seguir hacia delante,
la respiración se me entrecorta,
los latidos parecen ir más lentos
y justo cuando los ojos se me cierran
veo una luz
"aún puedes continuar"
no sé de dónde viene,
pero lo creo,
¿por qué no?

Con mucho esfuerzo vuelvo a abrir los ojos,
alzo la cabeza y miro hacia la superficie,
me impulso nuevamente
y nado con todas mis fuerzas hacia arriba
notando el agua irritándome los ojos,
los cierro,
no me voy a detener por ello.

Tras un rato en el que continúo nadando
noto que no tengo más fuerzas
doy un impulso
y salgo a la superficie,
respiro profundamente
sintiendo como mis pulmones se abren.

 Miro a mi alrededor,
nunca he estado aquí
y cuando me doy la vuelta
lo veo,
sonríe.
"te lo dije, podías hacerlo"